Ya casi todo está consumado. Hoy fui a recoger mi pasaporte con una renovación de visa para poder entrar al Reino Unido. El trámite duró una semana. Todo fue muy ordenado y sin ninguna sorpresa, algo que deberían aprender aquí en Francia. Justamente, a propósito de los franceses, hoy me llegó al correo una carta de la Prefectura de Val de Marne anunciándome la fecha para presentar mis documentos para la extensión de mi visa para la Unión Europea, pero eso ya no viene al caso, pues sin universidad que me acoja el próximo año no tengo posibilidad de pasar dicho asunto... Así que el siguiente destino es Manchester, donde me quedaré unos días con mi hermana antes de volver a Perú.
De regreso a casa, decidí hacer algo que no había hecho durante toda mi estancia en París: colocarme bajo la sombra del Arco del Triunfo, un monumento que he visto innumerables veces, pero nunca desde su regazo, como en esta oportunidad.
No sé si tenga mucho sentido, pero escribí allí lo siguiente: "Me dijeron ayer que si vivo ya estoy triunfando, pero no siempre la gente cree en palabras de esa magnitud. ¿Qué es el triunfo? ¿una victoria? Así como no hay finales felices porque el único final absoluto es la muerte (y eso nunca es algo a celebrar), el triunfo es algo que se alcanza y ya está, a lo siguiente. Sin duda, no se consigue estático, sino que se pelea por él, y una vez se le tiene entre manos se esfuma al instante (luego de saborearse, claro está), ya que se da solo en el momento en el que uno termina de luchar. El triunfo sí, es victoria, es alegría... es una coma en la vida, jamás un punto final... en el peor de los casos es una silla, solo eso... pero que rico es triunfar".
The final countdown - Europe
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viernes, 16 de agosto de 2013
martes, 11 de junio de 2013
Bitácora de un gato en Nice: Camino al mar azul
Como un niño, apoyado frente a la ventana del tren, viendo como los árboles pasan y el océano empieza a aparecer, magnánimo. La sensación es similar a la que tenía cuando mis padres me llevaban a Ancón, un balneario ubicado al norte de Lima. "Playa", pensaba, y mi corazón saltaba de alegría, pues sabía que vendrían buenos momentos.
Afuera hay un mar enorme, esta vez es azul, como nunca he visto uno en mi vida. "Genial", pienso ahora. Très cool.
Porque este amor es azul, como el mar azul ♫
Estuve molestando mucho con esa canción... mi grupo, formado por dos amigas rumanas y un colombiano, empezó el día arribando a Nice. La caminata allí, transitando por la Promenade des Anglais, es super interesante y bella, pues la vista de los alrededores es algo formidable. Guardando las distancias, me recordó un poco a la que se ve en la Costa Verde, solo que albastra (que es azul en rumano, según me enseñaron).
Por la tarde tocó ir a Cannes, donde, por fin, pude remojar mi cuerpo y nadar en aguas mediterráneas. Un rico helado en el pueblo antiguo de Nice y el mundo se ve de una forma distinta.
Blue morning
Nuit, voyage
sin reflejos, el vidrio
afuera
cualquier ciudad se parece, a esta
como luciérnagas pasan
las luces
en la oscuridad
y cuando la mañana llega
rumbo a Niza
matin, voyage
afuera es azul
mar inmensurable
el reflejo, el vidrio
es un gesto
que aprueba la aventura
océano, recuerda
rica extensión de sueños
inexplorados
océano, recuerda
bonjour, ça va?
A murder of one - Counting Crows
Afuera hay un mar enorme, esta vez es azul, como nunca he visto uno en mi vida. "Genial", pienso ahora. Très cool.
Porque este amor es azul, como el mar azul ♫
Estuve molestando mucho con esa canción... mi grupo, formado por dos amigas rumanas y un colombiano, empezó el día arribando a Nice. La caminata allí, transitando por la Promenade des Anglais, es super interesante y bella, pues la vista de los alrededores es algo formidable. Guardando las distancias, me recordó un poco a la que se ve en la Costa Verde, solo que albastra (que es azul en rumano, según me enseñaron).
Por la tarde tocó ir a Cannes, donde, por fin, pude remojar mi cuerpo y nadar en aguas mediterráneas. Un rico helado en el pueblo antiguo de Nice y el mundo se ve de una forma distinta.
Blue morning
Nuit, voyage
sin reflejos, el vidrio
afuera
cualquier ciudad se parece, a esta
como luciérnagas pasan
las luces
en la oscuridad
y cuando la mañana llega
rumbo a Niza
matin, voyage
afuera es azul
mar inmensurable
el reflejo, el vidrio
es un gesto
que aprueba la aventura
océano, recuerda
rica extensión de sueños
inexplorados
océano, recuerda
bonjour, ça va?
Camino a Nice, en Toulan
A murder of one - Counting Crows
martes, 14 de mayo de 2013
Bitácora de un gato en París: Vos sabés
El amor de un padre a un hijo no se puede comparar... cómo poder explicarte... ¿cómo poder explicártelo? ♫
A estas alturas del partido creo que ha quedado claro que uno de mis más grandes sueños era poner mis dos pies en Francia para estudiar una maestría, algo que felizmente estoy haciendo... pues -paren las rotativas- siempre he tenido otro: tener un hijo o hija.
Como le dije a mi papá hace unos instantes a través del auricular de un teléfono, "si fuera por mí tendría un chuckie ahora mismo".
Tengo buenos padres: por un lado, un papá sabio, que se preocupa por la felicidad de sus hijos, y por otro, una mamá encantadora, que podría sacrificar hasta su vida por sus crías sin perder la sonrisa. Y quizá sea ello lo que ha sembrado esa semilla en mi corazón, aunque -creo- hay algo más, y es mi complejo de Superman. Pienso: si me encanta -y hasta me obligo a- velar por la dicha del resto, ¿acaso no sería mejor proyectada toda esa energía sobre un hijo? Esa es mi teoría.
Lo cierto es que hace unos años, bajo una relación aparentemente estable, mi pareja de entonces y yo planificamos salir embarazados por estas épocas, pero la vida es vida, y es dura, y los planes no siempre se desarrollan como están sobre el plano, así que toda esa especulación se quedó como la leche derramada de la fábula... Luego me costó. Durante meses no podía ver ningún niño, ni los de mis amigos, ni los de la calle, porque partía en un llanto irreparable, hasta que me recuperé y volví a la carga, mucho más optimista que jamás y fiel creyente de que las cosas pasan por algo: hay que hacer planes, sí, pero no aferrarse a ellos como si fueran infalibles.
Aquí en París me ha tocado ser babysitter de un par de niñas, hijas de unos amigos, una pareja peruano-belga. Muchos podrían pensar en eso como una chamba pesada, pero para mí es como aprender a ser padre tomando lecciones gratis, pues con el transcurso de la experiencia pienso y repienso qué es lo que me gustaría para los míos, cómo es que podría tratarlos... cómo educarlos.
Me encanta jugar con ellas, conversar sobre literatura, cine y música. Verlas emocionarse por cosas simples y, sobre todo, aprender... crecer. Esto ha reforzado, a su vez, mis deseos de trabajar en algún momento educando, sobre todo, a aquellos pequeños que no tengan tantos recursos como otros más afortunados.
Volviendo al inicio... y hablando de padres, como comenté hace unos instantes terminé de hablar con mi viejito, un gusto que hoy ganó un sabor particular porque la conversación tuvo un tono sensible a partir de un tema que, honestamente, creía nos llevaría por un sendero espinoso: el futuro.
Sorpresivo fue escuchar su voz diciéndome que cuando decidí ser periodista, literalmente rogaba para que me arrepintiera sobre la marcha, aunque no me lo podía decir "porque no era bueno" desanimarme. "Sin embargo", me comentó. "Mírate ahora. Se te escucha muy contento y tranquilo".
Yo siempre voy a estar ahí, alegrándome por sus cosas. Lamentablemente no puedo reaccionar distinto a como dictan mis sentimientos. No puedo fingir que es Navidad... Siempre lo he dicho: lo importante es que sean felices, que estén tranquilos y sean exitosos a su estilo. A mi manera los preparo para que vuelen y me alegra que tomen sus decisiones, y si se equivocan, eso los hace más fuertes, pues los seres humanos no son infalibles y ustedes son buenos seres humanos, ¿acaso eso no es lo mejor? Mi felicidad es que estén aquí, en mi casa, y que no salgan nunca, pero esa es MI felicidad, no la suya... Algo que me gustaría ver es que encuentren pareja, ya que es importante que las personas tengan con quién andar en la vida, pero si bien te puedes preparar para postular a un trabajo o estudiar duro para aprobar un examen no se puede hacer lo mismo para encontrar pareja. No es como ir al mercado o cocinar una torta, pero llega cuando menos te lo esperas.
PD: La respuesta es Alexandra o Gabriel.
A estas alturas del partido creo que ha quedado claro que uno de mis más grandes sueños era poner mis dos pies en Francia para estudiar una maestría, algo que felizmente estoy haciendo... pues -paren las rotativas- siempre he tenido otro: tener un hijo o hija.
Como le dije a mi papá hace unos instantes a través del auricular de un teléfono, "si fuera por mí tendría un chuckie ahora mismo".
Tengo buenos padres: por un lado, un papá sabio, que se preocupa por la felicidad de sus hijos, y por otro, una mamá encantadora, que podría sacrificar hasta su vida por sus crías sin perder la sonrisa. Y quizá sea ello lo que ha sembrado esa semilla en mi corazón, aunque -creo- hay algo más, y es mi complejo de Superman. Pienso: si me encanta -y hasta me obligo a- velar por la dicha del resto, ¿acaso no sería mejor proyectada toda esa energía sobre un hijo? Esa es mi teoría.
Lo cierto es que hace unos años, bajo una relación aparentemente estable, mi pareja de entonces y yo planificamos salir embarazados por estas épocas, pero la vida es vida, y es dura, y los planes no siempre se desarrollan como están sobre el plano, así que toda esa especulación se quedó como la leche derramada de la fábula... Luego me costó. Durante meses no podía ver ningún niño, ni los de mis amigos, ni los de la calle, porque partía en un llanto irreparable, hasta que me recuperé y volví a la carga, mucho más optimista que jamás y fiel creyente de que las cosas pasan por algo: hay que hacer planes, sí, pero no aferrarse a ellos como si fueran infalibles.
Aquí en París me ha tocado ser babysitter de un par de niñas, hijas de unos amigos, una pareja peruano-belga. Muchos podrían pensar en eso como una chamba pesada, pero para mí es como aprender a ser padre tomando lecciones gratis, pues con el transcurso de la experiencia pienso y repienso qué es lo que me gustaría para los míos, cómo es que podría tratarlos... cómo educarlos.
Me encanta jugar con ellas, conversar sobre literatura, cine y música. Verlas emocionarse por cosas simples y, sobre todo, aprender... crecer. Esto ha reforzado, a su vez, mis deseos de trabajar en algún momento educando, sobre todo, a aquellos pequeños que no tengan tantos recursos como otros más afortunados.
Volviendo al inicio... y hablando de padres, como comenté hace unos instantes terminé de hablar con mi viejito, un gusto que hoy ganó un sabor particular porque la conversación tuvo un tono sensible a partir de un tema que, honestamente, creía nos llevaría por un sendero espinoso: el futuro.
Sorpresivo fue escuchar su voz diciéndome que cuando decidí ser periodista, literalmente rogaba para que me arrepintiera sobre la marcha, aunque no me lo podía decir "porque no era bueno" desanimarme. "Sin embargo", me comentó. "Mírate ahora. Se te escucha muy contento y tranquilo".
Yo siempre voy a estar ahí, alegrándome por sus cosas. Lamentablemente no puedo reaccionar distinto a como dictan mis sentimientos. No puedo fingir que es Navidad... Siempre lo he dicho: lo importante es que sean felices, que estén tranquilos y sean exitosos a su estilo. A mi manera los preparo para que vuelen y me alegra que tomen sus decisiones, y si se equivocan, eso los hace más fuertes, pues los seres humanos no son infalibles y ustedes son buenos seres humanos, ¿acaso eso no es lo mejor? Mi felicidad es que estén aquí, en mi casa, y que no salgan nunca, pero esa es MI felicidad, no la suya... Algo que me gustaría ver es que encuentren pareja, ya que es importante que las personas tengan con quién andar en la vida, pero si bien te puedes preparar para postular a un trabajo o estudiar duro para aprobar un examen no se puede hacer lo mismo para encontrar pareja. No es como ir al mercado o cocinar una torta, pero llega cuando menos te lo esperas.
PD: La respuesta es Alexandra o Gabriel.
martes, 23 de abril de 2013
Tu sonrisa inolvidable
Vamos y no le demos al final tanta importancia ♫
Un poco de agua para el camino
Un poco de aceite para que resbale fácilmente el destino
Un poco de corazón para darle cuerda al valor
Un poco de razón para no desabarrancar el amor
Un poco de tiempo para llegar convencido
Un poco de azar para entrar y no salir jamás
Sigo sobre la idea del destino, con las mil y una noches no termino ♫
Un poco de agua para el camino
Un poco de aceite para que resbale fácilmente el destino
Un poco de corazón para darle cuerda al valor
Un poco de razón para no desabarrancar el amor
Un poco de tiempo para llegar convencido
Un poco de azar para entrar y no salir jamás
Sigo sobre la idea del destino, con las mil y una noches no termino ♫
lunes, 15 de abril de 2013
Bitácora de un gato en París: César Vallejo
César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro
también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos...
Y un día se fue. Y lo que dejó fue una obra fantástica, de la cual no debo (no merezco) comentar nada... pues al tipo es mejor leerlo que explicarlo.
Y un día se fue, un día como hoy, en el año 1938. No sé si fue jueves, como prometió, pero a mí me tocó ir a visitar su tumba un jueves, bajo aguacero, por pura casualidad.
Entonces todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar...
Y un día se fue. Y ni todos los hombres de la tierra pudieron evitar su partida. "Masa", justamente, es un poema que me trae buenos recuerdos, debido a que poco antes de venir a París, pude escuchar a mi papá y a uno de sus hermanos recitarlo en una de las últimas reuniones familiares a las que pude asistir en Perú . Fue mágico.
Doblé la calle por la que raras
veces se pasa con bien, salida
heroica por la herida de aquella
esquina viva, nada a medias.
Y un día se fue, pero solo en cuerpo, ya que al buen César se le va a recordar siempre. Frente a su espacio de reposo final, aquél jueves, de octubre (no de enero), me acerqué unos instantes para luego proseguir mi marcha. “He nevado tanto para que duermas”, le dejó a manera de epitafio el amor de su vida. Hoy es lunes...
Murmurado en inquietud, cruzo,
El traje largo de sentir, los lunes
De la verdad.
Nadie me busca ni me reconoce,
Y hasta yo he olvidado
De quién seré.
Y un día se fue. Y ahí nos veremos.
Strangers in paradise - Orquesta Contemporánea
domingo, 24 de marzo de 2013
Dice el gato
Dice el gato que no habla, que maulla. Que todo antes de su ascenso era cuesta abajo. Y que al caer, la suerte lo mantuvo en cuatro patas. Que de eso hace unos meses. Hoy, que sigue maullando como Dios manda, dice que el techo le queda grande, que no hay gata por la que lo volvería a hacer y que el pescado es más rico dentro de la casa. Dice que si bien aún le quedan dos vidas, que ello no es nada comparado a las nueve que tenía, así que -asegura- no se relajará más. Dice que su corazón es más ancho y que puede que sea más autodidacta y autosuficiente, más autocomplaciente y autobot. Dice el gato que no habla, que maulla. Que es su año, que es su día. Dice que le encanta que le brinden compañía, que le hagan piojito y que le canten al oído (una de Spinetta o Santeria). Dice que no es perro, que es buen amigo y compañero. El gato maulla... maulla... maulla... no habla, pero dice, vaya, ¡tantas cosas!
... cada que otra vaina, tonterías :D
PD: Algo super lindo: Simon's cat en Let me in!, y un texto que escribí hace uf: el decálogo del buen minino.
Year of the cat - Al Stewart
... cada que otra vaina, tonterías :D
PD: Algo super lindo: Simon's cat en Let me in!, y un texto que escribí hace uf: el decálogo del buen minino.
Year of the cat - Al Stewart
sábado, 9 de marzo de 2013
Léeme / Sin saber
Revisando escritos antiguos míos fui a parar ante dos que a continuación comparto... no recuerdo el contexto, pero van:
Léeme
En la vacía oscuridad, plagada de temor y complicación, puedo verte. Recostada allí, en mi habitación, a un lado de mi corazón y las enormes ganas que tengo de ubicarte. Leeme, estoy rezando por tí, aunque Dios no tenga piedad en escucharnos, porque la soledad es más santa que cualquier encontrón nuestro. Leeme, que mis recurrentes versos tienen un sonido a ti… agudísimo… gravísimo, por donde quiera y donde sea, desde el Cercado más cruel, hasta la Molina más primorosa. Leeme, con ganas por lo que vendrá, con fe por cómo será, y desgraciando desde el fondo aquél anticuado espíritu de resignación, perpetrado desde lo anabólico, aprendido desde tu antigua niñez. Leeme, que valgo al menos ese gesto, por ser tu mayor mentor o quizá tan solo un leve espasmo en tu improvisada existencia. Leeme, que me debes eso, por ser la única, por ser la más bella, la más sensual redención a mi muerte más exquisita.
Sin saber
(15 vibraciones desde la oscuridad, parado sobre el anfiteatro donde actuan mis propias cargas)… Llévame contigo, a aquél lugar en donde el sueño es una mezcla de realidad y suspiro. Déjame recostarte, entre la suavidad de mi abrigo y la ternura de mi lento contemplar. El infinito es un puñado de arena en nuestras manos, un alivio a nuestros objetivos incompletos, un pedazo de locura aún por encerrar. No sabía cómo te incluía en mi vida hasta que mi inconsciente me lo enseñó, como suele mostrar cada indecencia, cada bondad aparente. Te extraño mientras te veo, bajo mi alma volátil y su sonrisa de niño, travieza… considerada. Cada lágrima cae sin sentido, como si algo de vida tuviesen en sus átomos. Cada lágrima cae irreflexivamente, como aquello que no se sabe ni se comprende, mas sí se siente. La culpa es de uno cuando no se entienden los pretextos, la forma más específica de amar. La culpa es del destino, cuando no logra ser claro y no nos enseña a sangrar por aquello que vale (+) la pena. La culpa es de todos por creer que el mundo está cuerdo, cuando la felicidad la escriben los más locos, los que se dejan llevar. El odio es simplemente un sustantivo más. El odio es también una forma de pensar en alguien, de darle importancia. Por todo ello, y por lo que más quieras: ámame, odiame, pero por favor, no me olvides.
Ódiame - Eva Ayllón
Léeme
En la vacía oscuridad, plagada de temor y complicación, puedo verte. Recostada allí, en mi habitación, a un lado de mi corazón y las enormes ganas que tengo de ubicarte. Leeme, estoy rezando por tí, aunque Dios no tenga piedad en escucharnos, porque la soledad es más santa que cualquier encontrón nuestro. Leeme, que mis recurrentes versos tienen un sonido a ti… agudísimo… gravísimo, por donde quiera y donde sea, desde el Cercado más cruel, hasta la Molina más primorosa. Leeme, con ganas por lo que vendrá, con fe por cómo será, y desgraciando desde el fondo aquél anticuado espíritu de resignación, perpetrado desde lo anabólico, aprendido desde tu antigua niñez. Leeme, que valgo al menos ese gesto, por ser tu mayor mentor o quizá tan solo un leve espasmo en tu improvisada existencia. Leeme, que me debes eso, por ser la única, por ser la más bella, la más sensual redención a mi muerte más exquisita.
Sin saber
(15 vibraciones desde la oscuridad, parado sobre el anfiteatro donde actuan mis propias cargas)… Llévame contigo, a aquél lugar en donde el sueño es una mezcla de realidad y suspiro. Déjame recostarte, entre la suavidad de mi abrigo y la ternura de mi lento contemplar. El infinito es un puñado de arena en nuestras manos, un alivio a nuestros objetivos incompletos, un pedazo de locura aún por encerrar. No sabía cómo te incluía en mi vida hasta que mi inconsciente me lo enseñó, como suele mostrar cada indecencia, cada bondad aparente. Te extraño mientras te veo, bajo mi alma volátil y su sonrisa de niño, travieza… considerada. Cada lágrima cae sin sentido, como si algo de vida tuviesen en sus átomos. Cada lágrima cae irreflexivamente, como aquello que no se sabe ni se comprende, mas sí se siente. La culpa es de uno cuando no se entienden los pretextos, la forma más específica de amar. La culpa es del destino, cuando no logra ser claro y no nos enseña a sangrar por aquello que vale (+) la pena. La culpa es de todos por creer que el mundo está cuerdo, cuando la felicidad la escriben los más locos, los que se dejan llevar. El odio es simplemente un sustantivo más. El odio es también una forma de pensar en alguien, de darle importancia. Por todo ello, y por lo que más quieras: ámame, odiame, pero por favor, no me olvides.
Ódiame - Eva Ayllón
lunes, 4 de febrero de 2013
De la ausencia y de ti (o una experiencia religiosa)
Las ideas son balas hoy día y no puedo usar flores por ti ♫
Un amigo parisino me invitó a pasar una mañana en una casa de retiro budista. Yo, feliz, porque me prometió comida, una aproximación a algo distinto y conocer a una chica linda. Así que fuimos y, la verdad, me gustó la experiencia, sobre todo, cuando antes de comer la guía dijo que olvidáramos todo, el futuro, el pasado, y nos concentráramos en lo que estábamos haciendo en ese instante... en comer... en disfrutar de ese momento nuestro, con ganas, con el corazón y todos nuestros sentidos. Instantes antes, habíamos regresado de una caminata que también me había dejado un buen sabor de boca, o de pies, para ser exactos. La idea era no marcar los pasos, darlos lentamente y reflexionar lo que nos viniera en gana apoyándonos en la naturaleza, que por esos lares era preciosa... el río, los animales (había un ciervo que me guiñaba el ojo de ternura), los sonidos calmos... y entonces, el ejercicio surtió efecto... y pensé en lo mucho que me gustaba caminar y lo poco que lo había hecho en los últimos años... y busqué en el pasado y me encontré en dos momentos distintos: el primero, cuando redescubrí lo grandioso que era sentarme tranquilamente al lado de alguien a quien quería, en silencio, en mitad de un ambiente bucólico, gracias a una ex media loca, de la cual precisamente eso me gustaba de ella: la facilidad con la que se escapaba del mundo. El segundo, cuando de adolescente me perdía en Los Olivos, con un cigarrillo en la mano, y lateaba sin parar hasta que, por esas cosas que tiene la suerte, terminaba siempre en la puerta de la casa de algún buen pata.
Y fui adelante en el tiempo, y me vi recostado sobre el césped del Bosque de Letras sanmarquino, al lado de una de las mujeres a las que más he querido en mi vida. Por entonces no tenía trabajo y, por ende, nada de dinero. Por entonces estábamos ambos en la universidad y muchas veces, como no teníamos para el cine, para comer en un restaurante o ir a un telo, nos limitábamos a pasar el rato en el campus de San Marcos, sobre el verde, conversando, escuchando música o durmiendo uno al lado del otro... si hacía frío, yo me sacaba la casaca y la usábamos de colcha. Aunque no era suficiente para cubrirnos, eso bastaba, porque el calor nos lo dábamos en caricias y besos... de eso, el pasado, y me pregunté, después de ver lo desastroso que fue nuestro futuro, ¿qué habría sido de esa chica para la que eso era más que suficiente para ser feliz? Y la respuesta: lamentablemente, uno siempre quiere más y más... cuando la felicidad está en lo simple.
Somos un acantilado, sin vista al mar. Una esperanza, sin tiempo de alcance. Una María, sin Jesús ni José. Somos dos raros, bizarros, extraños, sin conocidos intermedios; un solsticio, de primavera u otoño. Flores, sin entierros. Cenizas, sin previo fuego. Somos lo que callamos... y lo que decimos, no importa... no importa más.
Siempre hay que pensar en lo básico, en lo que somos y nos gusta. Disfrutar el hoy si es una comida, un abrazo o una sonrisa... y no olvidarnos nunca que se puede encontrar la dicha con poco y que eso vale más que un diamante.
Al final, mi amigo quedó contento y yo sumé a mi lista de amistades a una chica linda, como me lo prometió, un almuerzo vegetariano, de verdad, y una experiencia del tercer tipo.
Un amigo parisino me invitó a pasar una mañana en una casa de retiro budista. Yo, feliz, porque me prometió comida, una aproximación a algo distinto y conocer a una chica linda. Así que fuimos y, la verdad, me gustó la experiencia, sobre todo, cuando antes de comer la guía dijo que olvidáramos todo, el futuro, el pasado, y nos concentráramos en lo que estábamos haciendo en ese instante... en comer... en disfrutar de ese momento nuestro, con ganas, con el corazón y todos nuestros sentidos. Instantes antes, habíamos regresado de una caminata que también me había dejado un buen sabor de boca, o de pies, para ser exactos. La idea era no marcar los pasos, darlos lentamente y reflexionar lo que nos viniera en gana apoyándonos en la naturaleza, que por esos lares era preciosa... el río, los animales (había un ciervo que me guiñaba el ojo de ternura), los sonidos calmos... y entonces, el ejercicio surtió efecto... y pensé en lo mucho que me gustaba caminar y lo poco que lo había hecho en los últimos años... y busqué en el pasado y me encontré en dos momentos distintos: el primero, cuando redescubrí lo grandioso que era sentarme tranquilamente al lado de alguien a quien quería, en silencio, en mitad de un ambiente bucólico, gracias a una ex media loca, de la cual precisamente eso me gustaba de ella: la facilidad con la que se escapaba del mundo. El segundo, cuando de adolescente me perdía en Los Olivos, con un cigarrillo en la mano, y lateaba sin parar hasta que, por esas cosas que tiene la suerte, terminaba siempre en la puerta de la casa de algún buen pata.
Y fui adelante en el tiempo, y me vi recostado sobre el césped del Bosque de Letras sanmarquino, al lado de una de las mujeres a las que más he querido en mi vida. Por entonces no tenía trabajo y, por ende, nada de dinero. Por entonces estábamos ambos en la universidad y muchas veces, como no teníamos para el cine, para comer en un restaurante o ir a un telo, nos limitábamos a pasar el rato en el campus de San Marcos, sobre el verde, conversando, escuchando música o durmiendo uno al lado del otro... si hacía frío, yo me sacaba la casaca y la usábamos de colcha. Aunque no era suficiente para cubrirnos, eso bastaba, porque el calor nos lo dábamos en caricias y besos... de eso, el pasado, y me pregunté, después de ver lo desastroso que fue nuestro futuro, ¿qué habría sido de esa chica para la que eso era más que suficiente para ser feliz? Y la respuesta: lamentablemente, uno siempre quiere más y más... cuando la felicidad está en lo simple.
Somos un acantilado, sin vista al mar. Una esperanza, sin tiempo de alcance. Una María, sin Jesús ni José. Somos dos raros, bizarros, extraños, sin conocidos intermedios; un solsticio, de primavera u otoño. Flores, sin entierros. Cenizas, sin previo fuego. Somos lo que callamos... y lo que decimos, no importa... no importa más.
Siempre hay que pensar en lo básico, en lo que somos y nos gusta. Disfrutar el hoy si es una comida, un abrazo o una sonrisa... y no olvidarnos nunca que se puede encontrar la dicha con poco y que eso vale más que un diamante.
Al final, mi amigo quedó contento y yo sumé a mi lista de amistades a una chica linda, como me lo prometió, un almuerzo vegetariano, de verdad, y una experiencia del tercer tipo.
miércoles, 7 de noviembre de 2012
Linda
lindo, da.
Vaya que estás linda, como si la amalgama de sentimientos que atrapaste te hubiera dado un aire menos formal, más festivo... y, como en fiesta, la que eres baila, baila sin excusas ni vergüenzas Estás linda, lo notas. Sabes que más grato a la vista es un espíritu libre que la perfecta masa en la que se esconden tantas sonrisas fingidas... y, como en plaza, paseas un corazón osado. Vaya que estás linda. Se te nota la alegría en la cara: una primorosa seguridad en lo que eres, lo que tienes; una exquisita balada de sueños alcanzados... y, como ayer, reinventas motivos para pegar la vuelta... y luego te alejas.
Vaya que estás linda, como si la amalgama de sentimientos que atrapaste te hubiera dado un aire menos formal, más festivo... y, como en fiesta, la que eres baila, baila sin excusas ni vergüenzas Estás linda, lo notas. Sabes que más grato a la vista es un espíritu libre que la perfecta masa en la que se esconden tantas sonrisas fingidas... y, como en plaza, paseas un corazón osado. Vaya que estás linda. Se te nota la alegría en la cara: una primorosa seguridad en lo que eres, lo que tienes; una exquisita balada de sueños alcanzados... y, como ayer, reinventas motivos para pegar la vuelta... y luego te alejas.
París, 4 de noviembre de 2012
Linda - Miguel Bosé / Malú
domingo, 4 de noviembre de 2012
Bitácora de un gato en París: Mona Lisa
Con una sonrisa de medio la'o, la Mona Lisa estaba más accesible que nunca. Primer domingo de noviembre. Si hay algo bueno que tiene este país es su onda cultural. Todos los primeros domingos de cada mes la entrada a muchos de sus museos es gratis. Gracias a ello, un virtual patealatas como yo puede darse el lujo de ingresar a uno de los lugares más increíbles que hay (al menos una vez cada cuatro semanas): el Louvre.
Como lo comenté en un post anterior, uno de mis sueños era ver a la Mona Lisa en vivo y en directo. Entonces, check. Sueño cumplido. Y no costó mucho. En realidad, nada... bueno, un poco... despertarme temprano, esperar a mis compañeros de depa, y salir, llegar al museo a las 9 de la mañana y listo (ah, y como unos 15 años de espera, más o menos).
Felizmente no había mucha gente a la hora en que llegamos. Si bien nos confundimos un poco al entrar, porque no sabíamos por donde hacer cola, terminamos ingresando por la Porte des Lions, algo que ya de por sí me ponía de buen humor y auguraba una buena jornada (dado el paralelo con mi chapa). Minutos después, sin darnos cuenta, ya estábamos frente a la dama. Yo, feliz, creyendo que no estaba allí, sonriendo como ella. Mis amigos: Igor, que ya la había visto, orgulloso por su condición de guía; y Mariano, buscando cómo hacerse una fotografía.
Sonríe
sonríe
sonríe mucho
que nada se arregla
con lágrimas
sino con optimismo
Sonríe
sonríe
sonríe mucho
que alegría llama
más alegría
y la sombra
no alcanza
aquello que brilla
con luz propia.
Eso. Quedé encantado con la zona de pinturas francesas y el sector de esculturas griegas. En este último nos esperaba una vieja huésped, también ilustre: La Venus de Milo. Bacán. Yo, triplemente feliz, no cabía en mi medio cuerpo.
Tras cerca de cuatro horas de visita, nos fuimos a buscar algo para almorzar. Un poco de pan con algún embutido y de vuelta a la acción. Terminamos aprovechando el día cayendo de cabeza en otro de mis postergados: Pompidou, aunque nada como el Louvre.
Cambio y fuera.
Mona Lisa - Nino Bravo
lunes, 29 de octubre de 2012
Hay sueños
Hay sueños que terminan con las ganas de dormir, que despiertan y te aprietan el corazón hasta poderlos liberar (entendiendo por "hasta poderlos liberar" como su realización).
Hay sueños que no nos dejan dormir, sin duda, que no acaban hasta que nos les enfrentamos con los ojos abiertos... hay sueños altos, como torres de acero; inmensos, como ríos maravillosos... sueños que van esperando venir, y que vienen esperando no irse jamás.
Hay sueños que llevan a otros sueños, como líneas de tren... sueños como los que teníamos cuando niños y que eran simples, como patear una pelota de fútbol; como los que tenemos ahora, ya adultos, como una primavera o, mejor, como una estación sin nombre, que hemos conocido desde siempre.
Hay sueños que nunca se cansan y otros que se agotan a los diez minutos de carrera; otros, que se divierten con nosotros, escapándose, escondiéndose; y algunos, que deberían ser los más comunes, que se nos aparecen con el alma desnuda y el cuerpo transparente... y nos sonríen desde su esencia infinita.
PD: Una de las cosas que siempre había soñado con hacer apenas pisara suelo francés era escribir algo, lo que sea, sin pensar, mirando sentado desde una banca la Torre Eiffel... bueno... voilà!
Je ne regrette rien - Edith Piaf
Hay sueños que no nos dejan dormir, sin duda, que no acaban hasta que nos les enfrentamos con los ojos abiertos... hay sueños altos, como torres de acero; inmensos, como ríos maravillosos... sueños que van esperando venir, y que vienen esperando no irse jamás.
Hay sueños que llevan a otros sueños, como líneas de tren... sueños como los que teníamos cuando niños y que eran simples, como patear una pelota de fútbol; como los que tenemos ahora, ya adultos, como una primavera o, mejor, como una estación sin nombre, que hemos conocido desde siempre.
Hay sueños que nunca se cansan y otros que se agotan a los diez minutos de carrera; otros, que se divierten con nosotros, escapándose, escondiéndose; y algunos, que deberían ser los más comunes, que se nos aparecen con el alma desnuda y el cuerpo transparente... y nos sonríen desde su esencia infinita.
París, 13 de setiembre de 2012
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No importa que dolor oprima el pecho. Cuando un sueño es sueño, es solo eso; y al volverse realidad, pues es realidad y no hay vuelta que darle. Una cosa es soñar y otra tocar el sueño, sin pensar en lo que se hace. Sobre esto queda la certeza de haber podido con el reto y entonces se puede avanzar a lo siguiente, que es otro sueño, más simple o complejo, según sea el caso. Hay que agarrarle el gusto a las cosas. Uno es carne y el tiempo corrompe la carne. El alma queda, sonriente o triste. Y la fuerza es fuerza real si se le usa para avanzar, seguir y ser feliz.
París, 18 de setiembre de 2012
PD: Una de las cosas que siempre había soñado con hacer apenas pisara suelo francés era escribir algo, lo que sea, sin pensar, mirando sentado desde una banca la Torre Eiffel... bueno... voilà!
Je ne regrette rien - Edith Piaf
domingo, 22 de julio de 2012
Un dato
Dicen que las cosas pasan por algo y que no hay mejor manera de vivir que viviendo el presente. Dicen que algunas verdades duelen y que el silencio durante una conversación suele decir mucho. Dicen que el amor es ciego, que el cielo se gana con paciencia, que el pez por la boca muere y que quien mucho abarca, poco aprieta. Definitivamente, hay instantes en los cuales es necesario apoyarse en el que dirán (solo aquellos en los que confiamos, desde luego). Sin embargo, hay otros instantes, muchos, en realidad, en los que vale más simplemente no pensar.
PD: A lo hecho, pecho.
Nada fue un error - Coti
PD: A lo hecho, pecho.
Nada fue un error - Coti
viernes, 15 de junio de 2012
Pies en el agua (de mar)
Johanna: Hoy recordé cierta charla, así que después de cuatro meses me dio por tipear, y ¡mira! Kisses...
Diego: Oyeeeee... lo leo y me acuerdo... y pienso, como entonces, que de vez en cuando es bueno meter los pies en agua fría. Mejor si es de mar, ¿no? Un abrazo!!!
Diego: Y gracias por la oportunidad de volver a meter los pies en el agua de aquella playa (metafóricamente hablando).
Mar, de noche
Es curioso encontrarse frente a algo tan inmenso que no parece tener fin cuando se contempla el horizonte. Y sentir, como se siente un beso o el vino, que no te importa si te lleva o te trae.
Es curioso, pero el frío al meter los pies en el mar, aquél instante de sorpresa y sobresalto, de noche; es comparable al atisbo de claridad que uno puede tener en el momento en el que la debilidad se quiebra, una suerte de certeza de que todo lo que viene será mejor... y aquél monstruo enorme que se tiene adelante no es más que un reto, uno de tantos que debemos superar, porque por + infinito que parezca, por + oscuro que sea, en algún otro lugar se vuelve una vez + playa... con sol y gente buena!!!
Hombre al agua - Soda Stereo
Diego: Oyeeeee... lo leo y me acuerdo... y pienso, como entonces, que de vez en cuando es bueno meter los pies en agua fría. Mejor si es de mar, ¿no? Un abrazo!!!
Diego: Y gracias por la oportunidad de volver a meter los pies en el agua de aquella playa (metafóricamente hablando).
Mar, de noche
Es curioso encontrarse frente a algo tan inmenso que no parece tener fin cuando se contempla el horizonte. Y sentir, como se siente un beso o el vino, que no te importa si te lleva o te trae.
Es curioso, pero el frío al meter los pies en el mar, aquél instante de sorpresa y sobresalto, de noche; es comparable al atisbo de claridad que uno puede tener en el momento en el que la debilidad se quiebra, una suerte de certeza de que todo lo que viene será mejor... y aquél monstruo enorme que se tiene adelante no es más que un reto, uno de tantos que debemos superar, porque por + infinito que parezca, por + oscuro que sea, en algún otro lugar se vuelve una vez + playa... con sol y gente buena!!!
Punta Hermosa, 11 de febrero de 2012
Hombre al agua - Soda Stereo
jueves, 1 de diciembre de 2011
El hombre más terco del mundo
Quiso darse por vencido un día e intentó rendirse, sin embargo, el fantasma de su personalidad –que él creía- despedazada lo devolvió al camino, aquél por donde transitan los héroes y los locos por igual.
Este terco corazón - Emmanuel
Lima, 28 de noviembre de 2011
Este terco corazón - Emmanuel
martes, 29 de noviembre de 2011
El hombre más rico del mundo
Tuvo un sueño en el que su hijo, producto de una extraña enfermedad, moría ante sus ojos. Tan rara era que ni el mejor de los médicos que el dinero podía pagar pudo salvarle. Cuando despertó, corrió hacia la habitación de su retoño y lo abrazó fuertemente. Así nomás, sin arreglarse, se encaminó rápidamente a la iglesia y le regaló un par de centavos al mendigo que se sentaba en la puerta y que, al igual que su pequeño, apenas y abría los ojos. Se sintió mejor, como si de golpe hubiera solucionado todos los problemas del universo.
No tengo dinero - Juan Gabriel
Lima, 19 de octubre de 2003
No tengo dinero - Juan Gabriel
lunes, 28 de noviembre de 2011
El hombre más racional del mundo
Tuvo, por primera vez en su vida, un instante de duda, de cólera, de impaciencia… cuando por fin pudo controlar todos esos indeseables sentimientos, sonrió y notó, para su sorpresa cuadrada perfecta, que aún estaba vivo.
Hasta que te conocí - Marc Anthony
Lima, 13 de enero de 2003
Hasta que te conocí - Marc Anthony
domingo, 27 de noviembre de 2011
El hombre más anciano del mundo
Un día se sentó en el balcón de su casa para contemplar, con igual fascinación que cuando era niño, las innumerables estrellas que suelen impregnar la noche y le hacían desfilar por su memoria recuerdos de días más intensos. Parecía no perturbarlo la edad, la siniestra espera de la vida, el frío ondular del viento. En ningún momento pensó en sus arrugas, en ir a la cama… solo en aquél instante… aquél lindo instante… en el que la besó por primera vez y terminó convirtiéndose en el dueño de su alegría futura… y luego pensó en aquél otro instante… otro lindo instante… en el que se volvería a encontrar con esos ojos claros, con esa sonrisa tierna, y no se separaría nunca más de ella.
sábado, 26 de noviembre de 2011
El hombre más tonto del mundo
Creyéndose un completo inútil quiso suicidarse, así que se arrojó a un lago, sin saber que tan solo era un charco. Obviamente no pudo lograr su objetivo, pero durante su improductivo chapoteo consiguió hacer sonreír a una muchacha que acababa de saber que su padre había muerto en una guerra, como las tantas que hay en el planeta.
viernes, 25 de noviembre de 2011
En esa casa
En esa casa nadie habla
hasta el ave que se postra
frente a la ventana
guarda la compostura
el silencio es pan de cada día
la paz es como una guerra fría
la soledad no es asunto de estado
sino de cada ciudadano
la libertad sobra
también las ganas de revelarse
ante un régimen de costumbre
y falso respeto.
En esa casa nadie habla
todos se mienten
dicen quererse,
pero en realidad
solo se aguantan
con pena sobremanera.
En esta casa, en cambio,
existe un espacio
para la expresión, la discusión
hay democracia
se aprende sobre el error y la marcha.
En esa casa nadie habla
por eso todos escapan
hacia un futuro en el que lo aprendido
es puesto a ciegas
en práctica
con la ignorancia de amigo íntimo.
Así se hacen pueblos,
ciudades, países
gente que funciona sin saber y sin preguntarse
¿por qué?
¿por qué no podemos cambiar?
¿por qué no tenemos derecho
a ser (realmente) felices?
Plástico - Rubén Blades
hasta el ave que se postra
frente a la ventana
guarda la compostura
el silencio es pan de cada día
la paz es como una guerra fría
la soledad no es asunto de estado
sino de cada ciudadano
la libertad sobra
también las ganas de revelarse
ante un régimen de costumbre
y falso respeto.
En esa casa nadie habla
todos se mienten
dicen quererse,
pero en realidad
solo se aguantan
con pena sobremanera.
En esta casa, en cambio,
existe un espacio
para la expresión, la discusión
hay democracia
se aprende sobre el error y la marcha.
En esa casa nadie habla
por eso todos escapan
hacia un futuro en el que lo aprendido
es puesto a ciegas
en práctica
con la ignorancia de amigo íntimo.
Así se hacen pueblos,
ciudades, países
gente que funciona sin saber y sin preguntarse
¿por qué?
¿por qué no podemos cambiar?
¿por qué no tenemos derecho
a ser (realmente) felices?
Plástico - Rubén Blades
jueves, 10 de noviembre de 2011
De la noche con Luna llena
Sintiendo el aire en la sombra. Con una imprudente chompita y una chalina ploma, llegaré a quebrar el cuello y a asombrarme de lo mucho que ha cambiado mi vida, de lo poco que ha avanzado mi amor desde la primera vez que la vi, coqueta, brillante; y descubrí que las maravillas son simples, como simples las ilusiones y fáciles las promesas sin cumplir.
Lima, 11 de octubre de 2001
Luna llena - Don Omar
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