jueves, 30 de junio de 2011

De profesión cazador

A despecho de lo que le habían dicho durante toda su infancia, Gon Freecss se enteró un día que su padre estaba vivo y, encima, que no era cualquier persona, pues se trataba del mejor cazador del mundo. Motivado por sus ganas de conocerlo, decide convertirse también en Hunter y hallar la mayor cantidad de pistas que le lleven a encontrar a su progenitor. Así inicia una de las mejores aventuras de la revista Shônen Jump creadas por Yoshihiro Togashi, autor de la famosa serie Yū Yū Hakusho.
El mundo de Hunter x Hunter es muy parecido al nuestro: la tecnología es la misma (en la mayoría de los casos), hay autos, ciudades cosmopolitas llenas de edificios, corrupción en la clase política, crimen organizado, subastas, monstruos… ¿ven? Muy parecido. Y entre todos uno de los oficios más reconocidos es el de cazador: un profesional que dedica su vida a encontrar -y/o capturar- personas, animales, recompensas, objetos raros, antigüedades, en fin, lo que sea por el precio que sea.



Ilusionado con conocer algún día a Ging, su padre, Gon deja la isla Ballena y a su tía Mito con el objetivo de ganar una licencia de cazador. Las pruebas son duras, pero su ingenio, carisma y la ayuda de sus –nuevos- amigos Killua Zaoldyeck, Kurapika y Leorio le permiten realizar una destacada performance durante las mismas.
El manganime, en general, es bastante interesante por las relaciones que tienen entre sí sus personajes y la compleja historia que desarrolla, en la cual, no siempre los “buenos” actúan con justicia o los “malos” con total falta de escrúpulos (Killua, por ejemplo, se presenta como miembro de la familia de asesinos más conocida del mundo), tanto que uno podría cuestionar algunas de las acciones de los protagonistas y, al mismo tiempo, sentirse perturbado por el intenso sentido de compañerismo de algunos de sus antagonistas (y terminar apreciándolos de alguna forma).
Hay peleas, sin duda, pero en el mundo de Hunter x Hunter no son lo más importante y, además, no las gana el más fuerte, sino el más experimentado, el que hace mejor uso del Nen, que no es otra cosa que la energía que desprende cualquier ser vivo, la cual puede ser manipulada por un especialista y empleada de distintas formas, unas excéntricas, como la habilidad de Hysoka para utilizar el aura como pegamento; o específicas, como algunas de las cadenas materializadas de Kurapika, que solo pueden ser usadas contra los miembros del Ryodan, la organización que aniquiló a su clan y que tiene especial importancia durante los primeros arcos del manganime.
Para ser sincero, la primera vez que vi esta serie no me llamó mucho la atención porque, primero, la vi doblada, y, segundo, porque me pareció que iba un poco lenta (grueso error), pero luego quedé enganchado ante la sorpresa de estar ante una obra sumamente bien articulada y bien hecha, en la que es necesario profundizar y en la que la técnica es tan importante como la paciencia para lograr ciertos fines… y entonces seguí con el manga. Ahora bien, ni hablar de encariñarse con algún personaje, porque así como en un momento pueden parecer vitales, al siguiente desaparecen cruda o simbólicamente, víctimas de algún enemigo formidable o de un destino poco favorable.

Algunas citas:

Gon Freecss: Primero es piedra… / Si quieres conocer realmente el enojo que siente una persona averigua que es lo que le causa ese enojo.
Kurapika: No le temo a la muerte, a lo que le temo es a que mi odio nunca desaparezca.
Meryem: Creare un mundo tan justo en donde hasta el mismo concepto de justicia pierda su significado.
Feitan: Nosotros somos bandidos. Si hay algo que queremos, simplemente lo robamos.
Netero: ¿Crees que porque no tengo brazos no puedo rezar? Rezar es un acto del corazón.

PD: Pueden hacerse una idea viendo la pelea antre Gon e Hysoka. Lo malo del manga es que mi causa Yoshihiro Togashi es un vago y, lamentablemente, puede dejar de publicar capítulos de Hunter x Hunter por meses.

Ohayou – Keno / Moshimo kono sekai de kimi to boku ga deaenakatta nara - Sunflower's Garden

martes, 21 de junio de 2011

Emociones

Si lloré o si reí lo importante es que emociones viví



Ahora

No importa tanto pensar
en la tormenta que terminará
en calma,
en el futuro que aún no llega
o en la fascinación extraordinaria
por un recuerdo
que se contamina en la memoria
y se extiende magno.
Vale más la lucha interna
por sonreír
o el darle paso a la pena,
siempre y cuando den ganas.
Desde luego que también,
la lucha externa,
sobre todo si amerita justicia.
Vale más lo que ocurre en este instante
(no en el que viene
un segundo después)
aunque existan dudas, temor,
o mejor, si se ama incondicional
y tremendamente.

Yo estoy aquí viviendo este gran momento. Estando frente a ti nuevas emociones siento... Con fe y con amor optimista yo soy
Si lloré o si reí lo importante es que emociones viví

miércoles, 15 de junio de 2011

Se fue la gata

Me dicen gato, pero no me gustan los felinos, aunque este tenía algo particular. Me encontraba recostado sobre mi cama el fin de semana pasado, jugando, para variar, con mi psp, cuando de pronto escuché un sonido minino que parecía llamarme. Era intenso, así que todos en mi casa lo notaron también.
El techo. Una gata. Chilcano ladraba con ganas de convertirla en croqueta. Uno de mis hermanos se espantó un poco porque pensó que podría estar enferma y pegarnos algo. Yo la miré. Ella me miró. Fue amor a primera vista (bueno, tampoco tanto), así que me subí sobre una silla y al acercármele, en lugar de correr, el animalito se aproximó y prácticamente se me lanzó encima, facilitándome el proceso de rescate.
Pelaje plomo con algunos tonos blancos, cola con punta negra, ojos amarillos y actitud de perro que camina a tu diestra y espera cariño sin discreción: me gustó cuidarla por un tiempo, pero mi papá (que detesta a los mininos) y el miedo a que le pudiera tener un round a solas con mi fiel can (que la veía como el enemigo a tragar) me obligaron a buscarle un hogar suplente rápidamente, así que nuestra relación duró solo un día y medio.
Llámenme loco, pero mientras la tuve conmigo sentía que ella me había escogido para cuidarla. Dos veces la llevamos a su casa original (en donde no la querían) y dos veces terminó sobre mi techo, maullando y esperando que la acogiera en mi cuarto, lejos de los ladridos de Chilcano y cerca al calorcito que le regalaba mi laptop. Su agradecimiento lo expresó con ronroneos. Su tamaño minúsculo le daba adorabilidad. Por su bien, repito, fue mejor dejarla en adopción... en fin, ahora quiero un poco más a los gatos, pienso, siempre y cuando me inspiren la misma sensación de fragilidad que esa micha.

Gata fiera - Trebol Clan (XD)

domingo, 12 de junio de 2011

You've got a friend in me

...



Todos moriremos en algún momento. Saberlo es una cosa, entenderlo, es otra y aceptarlo, aún más complicado. Hace un tiempo le diagnosticaron cáncer a mi perro, Chilcano, luego le hicieron más pruebas y el panorama fue mucho más esperanzador, sin embargo, con el correr de los días se confirmó su mal y hace unos instantes, en mi casa, discutimos sobre si lo mejor es someterlo a una quimioterapia o dejarlo así, tal como está, que viva lo que tenga que vivir sin pasar por el trauma de un tratamiento tan agresivo... Honestamente, no sé qué postura adoptar. Es realmente complicado tomar una decisión, sabiendo que fuera cual fuera, el resultado final no será positivo.

martes, 7 de junio de 2011

Ay, ¡política!

Realmente nunca me ha gustado la política.
Cuando en el trabajo me pedían escribir artículos sobre política casi siempre hacía una mueca y me decía a mí mismo “bueno, chamba es chamba”, y, una vez frente a la computadora, dejaba que el análisis en mis textos lo hicieran las personas a las que entrevistaba, respiraba y agradecía que mi condición de periodista me cerrara en esas circunstancias la oportunidad de brindar algún punto de vista.
Realmente nunca me ha gustado la política, incluso, me gusta menos que la economía.
Nunca me veía hablando de ella, tratando de convencer a alguien que vote de tal o cual forma, es más, hasta antes de las últimas elecciones presidenciales, debo confesar, cada vez que había tenido alguna cédula de sufragio la miraba de reojo y terminaba llenándola de pikachús y garabatos. Nunca me convenció algún candidato y, por ende, siempre preferí no mancharme las manos o entrarle a eso del mal menor.
Realmente nunca me ha gustado la política… pero lamentablemente, hay momentos en los que uno simplemente no puede —no DEBE— ser indiferente a lo que ocurre alrededor, al margen de los problemas personales que se puedan tener (Mafalda dixit: "Lo urgente no deja tiempo para lo importante").
Yo voté por Humala en segunda vuelta, después de haberlo hecho en primera por Toledo. Honestamente no me pareció que el cholo hubiera hecho un mal gobierno cuando tuvo la oportunidad de llegar al poder. Era una sensación que tenía, reforzada con algunas estadísticas y por la oscura imagen de eventualmente ver en Palacio a Keiko, Castañeda, PPK, o al mismísimo Humala.
Fin de la primera vuelta… la renegada de rigor, y luego el siguiente mapa:


Lima no es el Perú. Hay que pensar un poco… ¿Quiénes hicieron posible que Keiko y Humala llegaran a segunda vuelta? Me lo respondió Rafael Roncagliolo, ex secretario técnico del Acuerdo Nacional (suplemento DEMO n°6):

Se debe tener en cuenta no a los estratos A y B de la capital, sino también al interior del país. En las últimas votaciones hubieron dos elecciones: Lima, y sus estratos A y B, han votado por candidatos que perdieron, en tanto, el resto del país votó por dos candidatos que ganaron, pero que para los otros no los representan y les hacen pensar que el pueblo es bruto y que no existe la democracia. Creo que las perspectivas son importantes: si uno tiene un buen departamento y su expectativa de mejora económica es afectada se puede decir “bueno, tal vez la situación mejore”, pero si se es pobre la cuestión es otra. La paciencia y la pobreza son incompatibles y, por eso, no te pueden decir “espérate que te va a chorrear”. La paciencia es una cualidad que tiene que ver con un cierto nivel de bienestar.

Y entonces lo resolví, sin dudas: mi voto tendría que ser antikeiko, por una cuestión moral, porque tengo memoria, porque me da asco lo que Fujimori representa, porque me daba —me da— vergüenza ajena la forma en que los medios de comunicación se regalaban (y defendían sus propios intereses argumentando transparencia) y por un innumerable etcétera que me dejó en un segundo periodo de incertidumbre: ¿viciar? ¿Humala? Lo definí luego, apoyándome en la popular frase de Steven Levitsky, profesor de la Universidad de Harvard (PuntoEdu n°206): “Se puede tener dudas de Humala, pero de Keiko tenemos pruebas”. Era imprescindible evitar a toda costa que Fujimori llegara a ser presidenta (rodeada de toda esa gente infame que también rodeó al dictador de su padre).
Yo voté por Humala en segunda vuelta. Si eso me hace ignorante o resentido social, bueno, entonces soy ambas cosas.
Yo voté por Humala en segunda vuelta, sin miedo, porque preferí darle el beneficio de la duda y, admito, quiero creer en él y en su muy buen equipo técnico, y porque más allá de todas las cosas malas que se le achacan, traté de ponerme un instante en el lugar de todas aquellas personas que no tienen ni idea si al día siguiente tendrán algo que comer y que nunca han tenido algo que perder.
Lo cierto es que, con el líder de Gana Perú como virtual presidente, últimamente todo el mundo —llámese Lima, para los que le encanta creer que la capital es el centro de nuestro país— habla sobre la economía, las inversiones, los capitales extranjeros, la caída de la BVL (que en este momento tengo entendido ya se encuentra estable), pero qué hay de aquello que para muchos no es importante y que se ganó tras conocerse los últimos resultados de la ONPE: la dignidad de toda una nación. Creo que el dinero es importante, pero definitivamente no lo es todo, como lo señala Jerónimo Centurión, columnista de Diario 16:

Las inversiones son importantes, sin duda. Manejar la economía del país con prudencia es indispensable. Pero también lo es la moral, la solidaridad. Por más importante que sea la economía, ésta no puede ser la protagonista de nuestra felicidad. Quizás la base, pero no la esencia. Nos aproximaremos a ese concepto llamado felicidad en la medida en que actuemos conforme nuestros principios, valores o sueños. Y si esos sueños solo tienen en cuenta lo económico, significa que algo no anda bien.

Podría pensar que no voy a tener trabajo, que el Perú se va a ir al diablo o que es mejor correr, irse al extranjero. Personalmente yo tengo el deseo de irme a estudiar a Francia, crecer profesionalmente y luego volver a aportar lo que pueda. Supongo que esa es la mejor forma de hacer realmente patria. A los pesimistas, a los intolerantes… bueno, como le escribí a un amigo: el que no ayuda, estorba; no hay peor lucha que la que no se hace.

Realmente nunca me ha gustado la política, tampoco la economía, pero si hay algo que me gusta menos es la falta de compromiso. Sobre lo ocurrido ya no se puede cambiar nada, así que solo queda –por las dudas– ser vigilantes y pelearla por salir adelante.

PD: Una cosa graciosa vía perufail.com para paliar la pesada coyuntura XD: Color sin leyenda.

Por qué no se van - Los Prisioneros

lunes, 6 de junio de 2011

De solo a bien acompañado

Era bastante difícil que el portero se percatara de quién era de una sección u otra, así que, de vez en cuando, aprovechábamos que las clases de informática estaban en otro local, lejos de la sede principal del colegio, y salíamos junto con nuestros compañeros del “D” caminando, por la entrada, y nos escapábamos a jugar Super Nintendo o a tirarnos la pera en la casa de alguno de nuestros patas. Una vez, mientras tomábamos un cuba libre baratísimo —comprado a chancha y céntimos— nos acordamos que nuestra tutora debía darnos unas entradas ese mismo día (para un concurso folclórico), así que terquísismos decidimos volver… y volvimos a pasar, por la entrada, con los que regresaban del “D”, y una vez dentro a nuestro salón, y en nuestro salón la sorpresa de aquellos que se habían quedado. Recuerdo que tocaba matemáticas y el profesor de turno justo estaba pasando notas, así que ni cuenta se dio para suerte nuestra… el corazón latía rápido porque sabía que había cometido una fechoría, una travesura adolescente, quizá la peor que hicimos como grupo. Hoy en día, la mayoría bordea los 30, tomar es algo cotidiano (bueno, tampoco tanto XD) y la amistad aún nos une, como si no hubiera pasado mucho tiempo.


El “E”, tal como terminó la promoción de El Buen Pastor (BUP) de 1998, se formó dos años antes, luego de que los administradores de nuestro centro educativo creyeran conveniente chocolatear a los cinco salones que iban a formar su cuarto de secundaria.
Llegado a este punto, tengo que admitir algo: hasta entonces yo sentía que tenía compañeros. Claro está, confiaba en ellos, pero no, por ejemplo, lo suficiente como para contarles qué chica me gustaba o si tenía algún rollo en casa. No. Yo era más bien un chibolo frío, un tanto confundido por andar en medio de gente a la que sentía mayor y un millón de veces más sociable que yo (trastorno producto de pisar primero de primaria a los cuatro años); y dispuesto a enfrentar la vida y sus problemas solo, porque pensaba que eso da experiencia y fortaleza, que eso marca la personalidad.
De pronto, me vi rodeado de gente que me invitaba a salir, que se me acercaba a contarme qué había hecho el fin de semana o que me animaba si me veía algo alicaído (gajes de ser un romántico monse). De pronto, me vi formando parte de un grupo al que nosotros mismos y el resto de secciones empezó a denominar como “los gones” (denle la interpretación que crean conveniente), sobrenombre por el que aún se nos conoce y que fue fundamental para sentirnos identificados unos con otros, como "E", más allá de ser miembros de la misma promoción. Honestamente, creo que el cambio fue bueno y lo agradezco: aprendí que uno nunca está solo así quiera estar solo y me hice con un puñado de personas invaluables, que jamás fallan, que terminaron por conocerme mejor que nadie.

Ellos son así - Alejandro Sanz

viernes, 3 de junio de 2011

Como una chica y un muchacho

Cuando está realmente tranquilo -y feliz- mi papá suele cantar. Ayer fue el cumpleaños de mi madre. Ambos estaban tan contentos que de verdad, cuando los veía, me era imposible no creer en eso de que el amor puede durar años y años o ser eterno... Bueno, él cantaba: "como una chica y un muchacho que se abrazan de nuevo y caminan al sol (oh,oh)... Ella le dará un caramelo y enredando su pelo le dirá yo te quiero".



-¿Y si te consigues a otro, que sea mejor marido y te dé mejores regalos? -le dijo mi papá.
-¿Para qué? -contestó mi madre- ¿Y si me sale igual o incluso peor? No, no me conviene arriesgarme después de tantos años juntos.

Y luego sonrieron, cómplices, mirándose tiernamente. "Cuanta confianza", pensé yo, al tiempo que me reía y veía riendo también a mis dos hermanos (y a Chilcano tratando de gorrear algo de comida). Creo que soy muy afortunado pues, como me dijo alguna vez una amiga, Ángela P., está claro que mi familia es el tesoro más grande que tengo (y que puedo compartir, a su vez, con la gente que me estima, me quiere y se lo merece). Mi suerte se manifestó al haber podido crecer en medio de tanto cariño.