sábado, 25 de diciembre de 2010

Navidad y el post 100

Y llegamos a los 100. Y también llegó la Navidad, esa fecha en la que todos supuestamente nos amamos, compartimos y perdonamos, y en la que celebramos... ahh, bueno, ustedes saben. La cosa es que debemos aprovechar esta época en la que todo el mundo está sensible para reflexionar y ponerle más empeño a los proyectos, pues con la Navidad se viene -está cerquita- el Año Nuevo... y con el Año Nuevo la oportunidad de empezar de cero o seguir andando por el mismo camino con mucha más fuerza.
Felicidades. Ahí se ven.

Navidad - Rossana

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Vamos

Al mirarte quiero pensar
en ese instante, de anoche
cuando mirabas al vacío pensando
en otros instantes
de días menos distintos, a este
en el que sueñas
sembrar / crecer
como realidad que tocas, tocamos.
Si te miro y pienso
qué miras, qué piensas
espero obtener respuesta,
en esa conjunción sensata
de silencio y sorpresa
que es tu rostro
en el preludio de un gesto.
Si te miro mientras pienso
que linda estás
es para que me mires mientras piensas
en eso que tanto te gusta,
o en eso otro,
que tanto te atormenta,
y me digas: déjate llevar.

Hay un universo de pequeñas cosas - Alejandro Sanz

domingo, 19 de diciembre de 2010

La Ley de Murphy

Dice: Si algo puede salir mal, saldrá mal.
La experiencia es una cosa que, por lo general, no se posee hasta después de haberla necesitado. Eso creo, por, paradójicamente, experiencia. Aunque también confío en que no hay mal que por bien no venga... es decir, si del cielo te caen limones aprende a hacer limonada.
Cosas del Orinoco.
Se vea por donde se vea, si algo puede salir mal, puede que salga mal, pero también bien... aunque la probabilidad sea apenas de un 0.02%.
Poco no es nada.

Signos - Soda Stereo

jueves, 16 de diciembre de 2010

Modo de vida

Llevar la alegría a casa
como tarea de colegio,
ejercitar la sonrisa
como músculo de dicha.
Cambiar la monotonía
apresurada por lo moderno,
echar a andar
la amistad, la confianza.
Cambiar todo aquello que haga falta
por todo lo que nos caiga en gracia.
Ser esclavos de nosotros mismos,
respirar el campo,
rastrear la felicidad
en cada bocanada de aire
aún no contaminado.

Lima, 28 de octubre de 2006

miércoles, 15 de diciembre de 2010

La disculpa

Una vez le dije a una chica “discúlpame por quererte”. Éramos amigos y nuestra relación se fue al carajo días después de que lo soltara aquella frase. Ese día le confesé que tenía miedo, que sabía que debía de superar muchas cosas y que si tenía ganas de conversar se apoyara en algunos de sus amigos, en los que confiara más. “¿Y por qué no mejor me dices que puedo apoyarme en ti?”, me reclamó, bajito, y yo le contesté solo con una sonrisa.
Nuestra relación no parecía estar destinada al fracaso. La primera vez que la vi me pareció la chica más linda del mundo. La segunda, la vi hablando con un pata al que momentos después le pedí presentármela “así como quien no quiere la cosa”. Nunca antes me había gustado tanto una mujer con tan solo verla y, de igual forma, nunca antes había sentido la imperiosa necesidad de hablarle, de saber de ella (solo una vez más me volvió a pasar algo así). Qué puedo decir: me fascinaba.
Una vez le dije a una chica “te quiero”, y ella contestó: “yo también te quiero”. “No, no lo entiendes, te quiero, me encantaría estar contigo”, y se quedó mirándome fijamente a los ojos, con una expresión que –lo juro– parecía decirme “sí”... Tras el “no”, pensé que, definitivamente, nuestra relación no parecía estar destinada al fracaso, pero, a veces, hay cosas que simplemente no se pueden evitar.
Más allá de lo que pasó con ella, creo que uno no puede cambiar lo inevitable… por más que uno no lo quiera aceptar, uno sabe cuando una chica solo lo quiere a uno como amigo, por más que ellas, a veces, por orgullo o instinto de supervivencia, se comporten como el perro del hortelano, o por más que nos esforcemos por hacerles entender que podemos ser más que el tipo que las escucha eternamente.
Tras el “no” me trató malísimo, como si pensara que siempre iba a estar a su disposición, y mi amor propio, que es la última capa de mi orgullo, me hizo distanciarme. Ella no aceptó eso y, en lugar de darme algo de espacio, me condenó a la ley del hielo.
Nos odiamos: yo a ella por egoísta, y ella a mí, porque en su cabeza yo era un resentido de mierda. Nos quisimos también, supongo: yo a ella por razones obvias, y ella a mí porque, mal que bien, estoy convencido que sabía que estaba dejando ir a alguien en quien se hubiera podido apoyar sobremanera.
Meses más tarde se agarraría a su enamorado de turno en mi cara y, cuando la pude superar, trató muy mal a mi novia de entonces. Fue el final. Hasta allí ella había guardado uno de los textos que le había escrito en la tapa de uno de sus cuadernos y yo, la esperanza de poder salvar la amistad que tuvimos en algún momento. “Discúlpame por quererte”, ¿realmente fue mi culpa? no lo sé, supongo que todo depende siempre de la madurez con la que se afronten este tipo de dilemas. Solo puedo añadir que nunca más, porque lo juré así, me le volví a mandar a alguna mujer, porque eso del “sí” o el “no” me crispa los nervios.

Desahogo - Roberto Carlos

domingo, 12 de diciembre de 2010

No somos máquinas

Esto ya lo había posteado antes (en mi blog anterior), pero bah:

Empezamos a respirar y a dejar en el ambiente la marca inconfundible de nuestras propias esencias... el anhídrido carbónico se escapa del cuerpo a través de pequeñas cantidades de vida, y vuelve convertido en pureza... no somos máquinas, somos seres sensibles, capaces de confundirnos y amar a quien no nos mira, capaces de odiar a quien nos adora o de encontrar en otra persona un alma gemela. No somos máquinas, en efecto, porque las lágrimas que nos brotan -cuando una pena se hace inmensa- brillan en la mismísima desesperanza... y cuando erramos sufrimos, y cuando soñamos lo hacemos partiendo de nuestro propio optimismo. Todos, en conjunción con el cielo, nos maravillamos ante algo nuevo y no caminamos a ciegas, funcionando, creyendo que el universo es un programa informático. No. Somos más que eso. Somos uno, somos cientos... somos millones tratando de entendernos, a pesar de saber que ello es imposible... de allí que no seamos máquinas, porque simplemente creemos en milagros.

Lima, 25 de septiembre de 2005


Amor cibernético - Miguel Rios

martes, 7 de diciembre de 2010

Sobre extrañar

Hace cerca de un año y medio oí salir de la boca de un amigo algo que me pareció muy buena voz. Tenía que ver con el significado de la palabra extrañar, o mejor dicho, de lo interesante que podía llegar a ser. No recuerdo con exactitud las referencias que me dio en aquella circunstancia, pero más o menos me planteó que la palabra extrañar es realmente curiosa, una vaina así:
Según la RAE, extrañar significa –en su segunda acepción– “ver u oír con admiración o extrañeza algo” y –en su tercera– “sentir la novedad de algo que usamos, echando de menos lo que nos es habitual”. Extrañar viene de extraño, que es “raro, singular” o “dicho de una persona o de una cosa: que es ajena a la naturaleza o condición de otra de la cual forma parte”, es decir, algo o alguien que no tiene que ver con uno, y aún con esas, empleamos extrañar cuando queremos ver a alguien o saber de esa persona, de repente una distante, porque su condición lejana es bizarra, no es lo normal en nuestra vida. Así, uno puede extrañar gente, lugares, situaciones y hasta al pasado (que sería nostalgia, en una definición más exacta).
Pienso en todo lo anterior mientras se me viene a la memoria una frase que me dejó hace un par de semanas una chica lindísima a quien conozco hace nueve años: “Los enamorados pueden ir y venir, en cambio, los amigos son para toda la vida”. Uno crece con ellos, aprende con ellos, vive experiencias con ellos. Eso está claro. Y en años se forman vínculos sincerísimos que deberían sostenerse sobre la incondicionalidad; el compañerismo; la comprensión; la paciencia; y, desde luego, el cariño (sí, el amor).
Pienso en todo lo anterior mientras se me viene a la cabeza una sensación súper agradable, la que me quedó tras haberme vuelto a encontrar con alguien a quien extrañé durante poco más de un lustro. Haberla podido tener frente a mí, cara a cara, diciéndome lo que solía decirme cuando empezábamos a entrar furtivamente a la vía rápida de la vida –17, 18 años– y saberla tan radiante como entonces, me procuró una alegría bárbara.
Siento que tenga que irse tan pronto y que, de todas maneras, yo vaya a tener que asumir nuevamente la situación de extrañarla, como extraño, de igual forma, a prácticamente todas las personas que más he querido, repartidas en diferentes partes del mundo… dos en EEUU, otra en Inglaterra, una última -y formidable- en Arequipa… siento que la chica de la frase en algún momento también tenga que partir –¿a Europa?– y que yo mismo, tal vez, me termine yendo a un lugar distante, ajeno, en el que seguramente el acto de extrañar se volverá mucho más intenso, al menos hasta que me acostumbre, pues, indefectiblemente, lo que en un primer momento suele parecer impropio, se termina convirtiendo en algo natural, después de todo, así es la vida, ¿no?, uno no puede más que adaptarse y aceptar lo que fue, lo que es y lo que vendrá.
Bueno, para el colmo de su curiosidad, la palabra extrañar también significa “apartar, privar a alguien del trato y comunicación que se tenía con él” y “rehuir, esquivar”, es decir, desterrar mental y/o físicamente, por iniciativa propia, a alguien… de repente, a alguien a quien antes uno estimaba mucho, pero ese es otro punto sobre el cual no vale la pena profundizar.

Sail away sweet sister - Queen

jueves, 2 de diciembre de 2010

Entropía

entropía.
(Del gr. ἐντροπία, vuelta, usado en varios sentidos figurados).
1. f. Fís. Magnitud termodinámica que mide la parte no utilizable de la energía contenida en un sistema.
2. f. Fís. Medida del desorden de un sistema. Una masa de una sustancia con sus moléculas regularmente ordenadas, formando un cristal, tiene entropía mucho menor que la misma sustancia en forma de gas con sus moléculas libres y en pleno desorden.
3. f. Inform. Medida de la incertidumbre existente ante un conjunto de mensajes, de los cuales se va a recibir uno solo.


Tomar la decisión más exacta es preciso, como puede ser también seguir el instinto, que suele callar ante una razón inmensurable. Hay dudas. Se superan. Hay miedos. Se superan. Hay dolor. Se apaga, con agua, arena o lo que se tenga a la mano. La energía existe. Hay que saber emplearla en cosas justas y que llenen. No hay que liberarla si su onda expansiva solo alcanza para solventar una ilusión. Hay incertidumbre. Se destruye con acciones. Hay esperanza. Se cuida como vida.

Alguien que cuide de mí - Christina y los Subterráneos 

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Algunos disparates

Uno nunca puede confiar totalmente en alguien, me dijo aquella que siente ternura y asegura quererlo con locura racional. Y si el amor es un arma, ¿a quién le caería el disparo? Creo yo que puede ser una flecha; la cabeza, el arco; y la mira, el sueño de una vida compartida. Pero en la vida no hay cuadrículas, sino personas, le contesté, y cada una es una ventana con salida a distintos paisajes. Amar no es pensar, es adorar con devoción, pues aunque en el derrotero se pierda la razón, se gana en compromiso, pues cuando uno calla el otro habla y viceversa. Más que un arma es un escudo, más que un escudo, unas manos desnudas que no dudan en aferrarse a otras, así terminen sangrando de angustia. El amor en sí no soluciona nada, pero ayuda a encontrar las salidas de las calles más oscuras. Es la motivación que permite enfrentar cualquier problema. Para amar basta uno. Para tener una relación, dos. Para destruirlo todo, egoísmo... ingratitud... falta de fe. Uno nunca puede confiar totalmente en alguien, a menos que ese alguien sea la persona con la que quieres pasar el resto de tu existencia, me cortó tratando de completar mi punto de vista, y yo repliqué: uno nunca puede confiar totalmente en alguien, pero lo hacemos, así nos estrellemos una y otra vez contra nuestras propias esperanzas.

Lima, 20 de octubre de 2010


Unglued - Jupiter One

lunes, 29 de noviembre de 2010

Lo que más necesita...

"Él no es un héroe, es lo que esta ciudad necesita", le dijo -según recuerdo- Gordon a su hijo cuando este le preguntó por qué Batman huía, si no había hecho nada malo.
Hoy, después de casi un año de intentos infructuosos, pude ver por segunda vez El caballero de la noche. Que buena película, en verdad...
Tenía que poner lo de la frase porque me recuerda a otra, una de Miguel de Unamuno: "No des a nadie lo que te pida, sino lo que entiendes que necesita; y soporta luego la ingratitud". Eso es todo.

Tu necesitas - Aleks Syntek

viernes, 19 de noviembre de 2010

Try (just a little bit harder)

Janis es, como describirlo, una diosa, una maga capaz de llenar de euforia todo lo que la puede escuchar. Suelta mil sensaciones en cada melodía, aunque suele usársele –yo, al menos- para tapar la melancolía, para disfrazarla de grito y hacer de la música la mejor compañía, algo que fácilmente puede lograrse con –mi favorita- Kozmic blues.

Time keeps movin' on,
friends they turn away.
I keep movin' on
but I never found out why
I keep pushing so hard the dream,
I keep tryin' to make it right
through another lonely day…

Un 4 de octubre de 1970 se le escapó la vida. ¿Janis estaba loca? ¡A quién le importa! Dicen que fue heroína lo que acabó con ella, como también cuentan que en una noche de borrachera le rompió la cabeza al Rey Lagarto con una botella porque no le aguantó una obscenidad. Era la imagen de la rebeldía, de la mujer fuerte, y aún sobre eso, aseguraba que hacía el amor con 25 mil personas en el escenario y luego se volvía a casa sola.
Su voz es lo máximo. Transmite dureza y, al mismo tiempo, pueden sentirse mediante ella sus miedos, tristezas y su fragilidad. Y todo contagia. como en Maybe, Piece of my heart, Cry baby, o To love somebody. Todo conmueve.

PD: Que lástima no poder verla en vivo. Me encantaría tener la oportunidad de oirla cantar Trust me.

martes, 16 de noviembre de 2010

La felicidad según Pessoa

Talán, talán, talán… un fragmento del Libro del desasosiego de Fernando Pessoa:

No creo en voz alta en la felicidad de los animales, sino cuando me apetece hablar de ella como marco de un sentimiento que es la suposición derivada. Para ser feliz es necesario saber que se es feliz. No hay felicidad en dormir sin sueños, sino solamente en despertarse sabiendo que se ha dormido sin sueños.
La felicidad está fuera de la felicidad.
No hay felicidad sino con conocimiento. Pero el conocimiento de la felicidad es infeliz; porque saberse feliz es conocerse pasando por la felicidad, y teniendo, en seguida, que dejarla atrás. Saber es matar, en la felicidad como en todo. No saber, sin embargo, es no existir.
Solo el absoluto de Hegel ha conseguido, en las páginas, ser dos cosas al mismo tiempo. El no-ser y el ser no se funden y confunden en las sensaciones y razones de la vida: se excluyen, mediante una síntesis al revés.
¿Qué hacer? Aislar el momento como una cosa y ser feliz ahora, en el momento en que se siente la felicidad, sin pensar más que en lo que se siente, excluyendo lo demás, excluyéndolo todo. Enjaular al pensamiento en la sensación, (...) la clara sonrisa maternal de la tierra plena, el esplendor cerrado de las tinieblas altas, (...)
Es ésta mi creencia, esta tarde. Mañana por la mañana no será ésta, porque mañana por la mañana seré ya otro. ¿Qué creyente seré mañana? No lo sé, porque sería preciso estar allí para saberlo. Ni el Dios eterno en el que hoy creo la sabrá mañana ni hoy, porque hoy soy yo y mañana quizás ya no haya existido él nunca.

La felicidad - Enrique Bunbury

C'est tout

Siempre pensando
en poder o no poder
dejando para ayer
lo que nunca podrá
volver,
destrozando de noche
lo hecho durante el día,
o maldiciendo
señores
con una deuda
armada
a fuerza de melancolía.
Déjalo ser
piensa, actúa, sueña
que aunque no lo quieras creer
el prójimo
también tiene vida.

Como olvidar - Olga Tañón

lunes, 15 de noviembre de 2010

Líneas cruzadas

La suerte no existe. Lo que existen son dos líneas no paralelas que en algún momento se cruzan. Así me explicó alguna vez un profesor en qué consistía la fortuna. Joven. Creía, como hoy, que las cosas pasan por algo, y que no importaba si era suerte, dos líneas no paralelas, destino o Dios lo que te dirigía a momentos gratos (o ingratos), sino la propia experiencia de pasar por ellos.
Dios ha de ser, ¿cómo dudarlo? Una vez, hace poco más de 12 años, caminaba por las calles de Los Olivos con la moral por el suelo: nos gritaron a mis compañeros y a mí porque no habíamos tenido una buena performance practicando la danza que presentaríamos en el concurso de baile que año a año organiza mi colegio, El Buen Pastor (mejor conocido como BUP). El evento era al día siguiente, así que mi profesor nos puteó duro y parejo, y nosotros, resignados, apenas y pudimos darle crédito a nuestra propia falta de nivel.
Era importante para mí. Iba a ser la primera vez que participaba en una actividad parecida, así que lo que pasó me bajó la moral sobremanera. Caminé. Ya era de noche. Caminé. Empezó a llover. Caminé y miré hacia el cielo, llorando, diciendo en voz alta que era un idiota y que “por favor, si estás allí permíteme verla, solo un instante, porque es la única cosa que en este momento podría devolverme el ánimo y la confianza”. Como si las dos líneas se cruzaran apenas una milésima de segundo después de soltar al viento mis palabras, escuché que alguien me llamaba. Era ella, la chica de ojos verdes, espléndida.

-¿Cómo estás?
-Ahora estoy bien.
-¿Qué pasó?
-Bueno, el profe nos llamó la atención porque no hicimos una buena práctica sobre el escenario en el que vamos a bailar mañana.
-Anímate. Seguro les va a ir bien.

Después de unos minutos más de conversa, abandoné la escena como si fuera Don Lockwood. La jornada siguiente la hicimos tan bien que disputamos las finales del concurso. Nunca me olvido de lo que pasó entonces porque, a pesar que el de arriba me ha dado muchos más motivos para creer en él, aquella suerte instantánea me la procuró viéndome con el corazón en la mano. Supongo que cuando la solicitud proviene de ahí no hay razón para dudar de que lo que se pide no va a ocurrir.

God only knows - The Beach Boys

domingo, 14 de noviembre de 2010

Take it easy

Será producto del cansancio
o de una balada
que no escapa
y se queda como tú
en mi cabeza,
pero estos tiempos están llenos
de eso que pensamos
habíamos dejado atrás:
valor.
Así que no cuestan las dudas,
menos palabras de rabia
que osen desenterrar
un pasado embustero.
Así que siento esta insolencia
de no volverte a incordiar
con ese cuídate mucho
con sabor a despedida.
Así que mejor lo resumo:
Tú aquí.
Yo aquí.
¿Acaso no nos merecemos
al menos un abrazo?

Luz de día - Enanitos Verdes

sábado, 13 de noviembre de 2010

El gato de Alexandra

El gato de Alexandra se escapó. Se encontró a otro que le dijo: la vida aquí afuera es más vida que la tuya… engreído, prisionero, no sabes nada. Haces lo que quieres. Comes lo que quieres. Vas a donde quieres.
El gato de Alexandra le preguntó al minino su nombre. Él le contestó que hoy se llamaba Micho y mañana, tal vez, Leopoldo o Lacho. Que no importaban los nombres. Que más divertido era solamente dejarse llevar.
El gato de Alexandra pensó que entonces ya no quería un nombre. Por un tiempo lo llenaron las calles de su ciudad natal. Hacía lo que quería. Comía lo que quería. Iba a donde quería. Un día se llamaba Rudy, otro Melenudo, porque decidió simplemente dejarse llevar.
El gato de Alexandra subió a un camión y se despidió de su villa.
Chau villa.
Lo siguiente que vio fue un reloj enorme que rascaba el cielo, luego una torre inmensa y una muralla interminable. No se dio cuenta cuando exactamente, pero al tiempo se sintió triste: ya no sabía que nombre ponerse, qué hacer, qué comer, a dónde ir. Quiso volver, mas no pudo, así que lloró.
Lágrimas de gato.
El gato de Alexandra extrañaba a Alexandra. No a Marina o a Clotilda. No a Juana o a Josefina. El gato de Alexandra extrañaba a Alexandra porque era Alexandra.
Cuando menos esperanzas tuvo, en lugar de ver la luz sintió que todo se ponía oscuro. Lo cogieron del cuello y lo metieron en un saco. Tuvo miedo. “Es el del cartel. Tiene recompensa”, alcanzó a oír, pero no entendió qué significaba eso porque era un minino, no una persona. Miau. Miau.
El gato de Alexandra abrió los ojos y vio a Alexandra. Alexandra lo apachurró con la calidez que él recordaba, y lo volvió a apachurrar, una, dos, tres veces más. Que felicidad. A ella no le importaba quien había sido antes, solo que era él. A él ya no le gustó más llamarse Rodolfo o Menudo. A él ya no le interesaba llamarse Tigre o Duque, porque Alexandra estaba a su lado como siempre debió de haber sido.
Suerte de felino, tal vez fue el destino.

Lima, 08 de noviembre de 2010

Delilah - Queen

viernes, 12 de noviembre de 2010

Crímenes perfectos

Entré tarde. Desde afuera escuchaba El salmón y cuando puse un pie frente al escenario me encontré con una imagen francamente formidable. Calamaro estaba cerquísima. El concierto me daba la impresión de ser más una reunión de amigos que se encuentran en un bar a escuchar a alguna banda en vivo, súper íntimo. Bacán.
Lo siguiente fue Mi enfermedad, de cuando era parte de una banda (bandaza): Los Rodríguez, posteriormente luces y una consecutiva interpretación de temas prestados, como No woman, no cry o Gracias a la vida.
Debo admitir que no soy muy hincha de Calamaro. Fito, Charly, son más santos de mi devoción, pero cuando se escucha una canción como Crímenes perfectos o Paloma, uno no puede hacer más que rendirse o exclamar Cinco minutos más, para luego empujarte una dosis de Comida china.
Uno no quiere que Calamaro se vaya, como bien lo explica mi queridísimo Ángel Hugo Pilares, aunque, en definitiva, nadie nunca se va del todo, como señala el propio Andrés en Los chicos:

Muchos amigos se fueron antes que yo,
y me dejaron solo, por eso si el invierno hace frío,
también bajo al infierno un poco.
Supongo que nadie se va del todo,
espero que exista algún lugar,
donde los chicos escuchen mis canciones,
aunque no los escuche opinar.

De Los Rodríguez, no hay nada como Sin documentos o Para no olvidar. De la cosecha de Calamaro solista, me quedo con Donde manda marinero (que no tocó anoche), Flaca, Te quiero igual o Estadio Azteca.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Esperanza

esperanza.
1. f. Estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos.
2. f. Mat. Valor medio de una variable aleatoria o de una distribución de probabilidad.
3. f. Rel. En la doctrina cristiana, virtud teologal por la que se espera que Dios dé los bienes que ha prometido.
~ de vida.
1. f. Tiempo medio que le queda por vivir a un individuo de una población biológica determinada. Para los recién nacidos coincide con la duración media de la vida en dicha población.
alimentarse alguien de ~s.
1. loc. verb. Esperar, con poco fundamento, que se conseguirá lo deseado o pretendido.
dar ~, o ~s, a alguien.
1. locs. verbs. Darle a entender que puede lograr lo que solicita o desea.
llenar algo la ~.
1. loc. verb. Corresponder el efecto o suceso a lo que se esperaba.
qué ~s.
1. loc. interj. Cuba, Méx. y Ven. U. para indicar la improbabilidad de que se logre o suceda algo.


Yo no sé como se maneja una bicicleta, pero creo saber el funcionamiento de una esperanza: nunca fallece. Por momentos se apaga, pero solo para guardar fuerza y explotar toda su brillantez en el horizonte. Por ratos se mantiene distante, inalcanzable, pero cuando se almacena en el corazón más sincero y este contribuye a que el brazo llegue y el puño la aprisione (para luego dejarla libre), la esperanza se vuelve realidad alegre y luego nace nuevamente, más coqueta, más grande, DISTINTA, porque, repito, no muere y en lo posible evoluciona, a veces con un "te quiero", otras con un "hola" sincero.

Lima, 01 de junio de 2002

Color esperanza - Diego Torres

miércoles, 3 de noviembre de 2010

La carta ajena

Disculpen la expresión, pero me estuvieron hinchando las pelotas con este tema hace poco, así que… será.
Tengo una carta dentro de mi agenda. La tengo conmigo desde hace 120 meses. Mi amiguísima Johanna me dijo alguna vez que los dueños de las cartas son sus destinatarios, no sus remitentes, y bajo esa lógica, la he mantenido conmigo esperando la oportunidad idónea para entregársela a su propietaria.
Un día como estos de noviembre. Un día hace cerca de doce años conocí de corazón a alguien que había salido de mi sistema tiempo atrás. Apenas estuvimos cara a cara nos sentimos de lo más cómodos… contándonos, reflexionando juntos, haciendo travesuras de chibolos y diciendo las estupideces que uno puede soltar a sus quince… todo a partir de su curiosidad, la cual la dejó alerta ante un descuido mío y con el acceso fácil a una tarjeta que me había escrito quien unos días más tarde sería mi primera enamorada.
“Se nota que le gustas”, me dijo la chica. “La cuestión es un poco más complicada que esa”, le contesté. Y así empezó una relación que vista desde afuera era hasta cómica (por razones que no puedo detallar), pero que para mí resultó ser salvadora: era la primera vez que podía conversar tan fluidamente y en confianza con una mujer, pues hasta entonces no había conocido a alguna que fuera menor que yo o que, al menos, tuviera mi misma edad y no me tratara como un niño idiota.
Recuerdo que se mofó de las medias verdes que llevaba puestas (por razones que no puedo detallar) y que hizo el intento de fumarse uno de los Marlboro light que por pose guardaba dentro de mi billetera (verla toser como loca fue divertidísimo). Al poco tiempo éramos los mejores amigos y yo, estúpidamente, empecé a sentir algo más por ella, algo que juré matar en caso no fuera correspondido… aunque parecía, juro que parecía que sí… en todo momento intenté poner por delante el bienestar de nuestra buena relación y la traté como siempre.
Sus padres me llamaban “hijo”. Su hermano saltaba de alegría cada vez que me veía llegar hasta su hogar. Grabada en mi memoria la imagen de ella aderezada diciéndome desde su balcón “ahora mismo te abro la puerta, espérame un rato” y la forma en que se sonrojó cuando, tras leerle las cartas (¿?), le aconsejé vencer el miedo y arriesgarse si es que creía que aquél que le gustaba valía la pena.
En cierta ocasión me presentó a unas amigas y creo que ese fue el momento en el que se jodió el Perú, o en que se terminó de joder, en todo caso (por razones que no puedo detallar). “La verdad es que no eres tan alto”, me dijo una, recontra espesa. “No son tan bonitos tus ojos”, “Eres muy flaco”. Luego las llamadas empezaron a ser cada vez más escasas. Luego yo era el único que nos buscaba. Luego ya no me pidió nunca más ir a verla y así, fin. Parafraseando a Sabina, demoré en aprender a olvidarla cerca de dos años y cuando me la volví a encontrar estando con novia me preguntó desde cuándo, y yo: “desde hace quince meses”. “Vaya, es justo el tiempo en que dejaste de intentar ponerte en contacto conmigo”. Seguro que sí.
Por su culpa me hice con el anillo del mal. Por su culpa nunca vi el brillo en los ojos de la mujer que más posibilidades tenía en convertirse en el amor de mi vida (sí, desde luego... bueno, tampoco tanto). Gracias a ella aprendí a ser mucho más sociable (pese a ser irónicamente la protagonista del evento que me hizo dar cuenta de ciertos retrocesos en dicha materia). Gracias a ella aprendí a no perseguir a nadie, a no dejarme tratar como un can, aunque esto último no lo haya aplicado del todo durante los pasados doce meses (cosas del Orinoco).
La carta es lindísima. Espero que en algún momento llegue a sus manos. Espero que, si eso ocurre, lo tome a bien y no se infle de orgullo, pues ya no somos los niños de entonces. Quien sabe, quizá podría devolvernos aquella amistad que alguna vez se perdió -espero yo- por inmadurez, mas no por malicia.

Como hemos cambiado - Presuntos Implicados

miércoles, 27 de octubre de 2010

Nice guys finish last

We are still fucking alive, desde luego. Si hay algo parecido a la felicidad total, seguro que es escuchar en vivo a Green Day interpretar Good riddance, Wake me up when september ends o Basket case. Recuerdo que cuando supe que este grupo, uno de los que más me gustaba durante mi adolescencia, iba a pisar suelo limeño y vi la fecha en que daría su concierto -conciertazo- me sentí un salado de pacotilla... "supuestamente voy a estar en Francia", y era una de las pocas cosas que lamentaba por entonces... luego alguien -mi hermano- me dijo que igual me comprara la entrada por si las moscas, y yo, estupidísimo, repliqué: "¿Para qué?". Me alegra que haya insistido, pues la de hoy (ayer) fue una de las mejores presentaciones a las que he ido en mi vida, y lo mejor es que fui sin ninguna sombra que empañara su recordación futura, como me pasó con la de los Fabulosos Cadillacs en Huacho o la de los Guns and Roses (ayyyy). Más que salado, lo del no-viaje me hizo sentir (bueno, Uds. ya se saben esa historia)... Hoy más que nunca tengo en cuenta lo que me dijo una amiga el día en que me rompieron el corazón: Lima aún te tiene reservadas algunas sorpresas.

Empezó así:

Nice guys finish last,
you're running out of gas.
your sympathy will get you left behind.
Sometimes you're at your best, when you feel the worst,
do you feel washed up, like piss going down the drain.

Y terminó así:

It's something unpredictable, but in the end it's right,
I hope you had the time of your life.

Excelentes: Welcome to paradise, American idiot, Redundant, Hitchin a ride, y Brain stew.

PD: Buena la nota sobre el concierto que sacó el elcomercio.pe.

domingo, 24 de octubre de 2010

Paso

paso1.
(Del lat. passus).
1. m. Movimiento sucesivo de ambos pies al andar.
2. m. Distancia recorrida en cada movimiento al andar.
3. m. Movimiento seguido con que anda un ser animado.
4. m. Modo o manera de andar.
6. m. Movimiento regular con que camina un animal con patas, levantando sus extremidades una a una y sin dar lugar a salto o suspensión alguna.
7. m. Acción de pasar.
8. m. Lugar o sitio por donde se pasa de una parte a otra.
9. m. Estampa o huella que queda impresa al andar.
10. m. Cada una de las mudanzas que se hacen en los bailes.
11. m. Cada uno de los avances que realiza un aparato contador.
12. m. Licencia o concesión de poder pasar sin estorbo.
13. m. Diligencia que se hace en solicitud de algo. U. m. en pl.
14. m. Pieza dramática muy breve; p. ej., el de Las aceitunas, de Lope de Rueda.
15. m. Licencia o facultad de transferir a otro la gracia, merced, empleo o dignidad que alguien tiene.
16. m. exequátur.
17. m. En los estudios, especialmente de gramática, ascenso de una clase a otra.
18. m. Lance o suceso digno de reparo.
19. m. Adelantamiento que se hace en cualquier situación, de ingenio, virtud, estado, ocupación, empleo, etc.
20. m. Trance de la muerte o cualquier otro grave conflicto.
21. m. Cada uno de los sucesos más notables de la Pasión de Jesucristo.
22. m. Efigie o grupo que representa un suceso de la Pasión de Cristo, y se saca en procesión por la Semana Santa.
23. m. Cláusula o pasaje de un libro o escrito.
24. m. Puntada larga que se da en la ropa cuando, por usada, está clara y próxima a romperse.
25. m. Puntada larga que se da para apuntar o hilvanar.
26. m. Acción o acto de la vida o conducta del hombre.
27. m. Lucha o combate que en determinado lugar de tránsito se obligaban a mantener uno o más caballeros contra todos los que acudieran a su reto.
28. m. Cineg. Sitio del monte, por donde acostumbra pasar la caza.
29. m. Cineg. Tránsito de las aves de una región a otra para invernar o estar en el verano o primavera.
30. m. Geogr. Estrecho de mar. Paso de Calais
31. m. Mec. Distancia entre dos resaltes sucesivos en la hélice de un tornillo.
32. m. Perú. Examen parcial escrito.
33. m. p. us. Repaso o explicación que hace el pasante a sus discípulos, o conferencia de estos entre sí sobre las materias que estudian.
34. m. desus. peldaño.
35. m. pl. Dep. En baloncesto y balonmano, falta en que incurre el jugador que da más de tres pasos sin botar la pelota.
36. adv. m. blandamente.
37. adv. m. quedo (con voz baja).


La distancia que recorremos al andar es directamente proporcional a las ganas que le ponemos a nuestros pasos. Si son fuertes, no hay duda. Adelantarse tampoco es bueno, pues puede perderse el sentido del gusto. La prueba está en no extraviar el ánimo de seguir o no detenerse sin razón alguna (por algo que no vale la pena), pues quizá no llegaríamos jamás a un destino en el momento en que debemos, y así nos quedaríamos, sin saberlo, a medio paso de un amor, de la gloria, del éxito, de un abrazo, de un noche inolvidable, de un día extraordinario, de oír una canción magnífica, de obtener el mejor chocolate del mundo... de eso que quieres tanto.

A medio paso de tu amor - Fito Páez

viernes, 22 de octubre de 2010

Réquiem

A la cucharita con la que me peleé al tomar la sopa.

Los corazones sufren cuando no se les escucha. Lloran porque no entienden cómo podemos razonar sus desgracias o cómo podemos traicionarlos. No aprueban las rupturas tontas, las negativas nada sinceras, las oportunidades desperdiciadas, pero, sobre todo, hacen marchas en contra del orgullo porque este no hace más que volverlos viejos, fríos, impotentes... y al final del desamor terminan frustrados. Ellos están despiertos todo el tiempo, evolucionando con cada cambio de estado... creciendo, endureciéndose si la pena es grandiosa o cual gelatina cuando se enamoran.
Los corazones son regalos perfectos que damos rato en rato sin chistar, arriesgándonos a perderlos completamente... y se ponen reflexivos, muchas veces tercos y soberbios... Ay, corazón muerto, de rencor, de soledad, de poca fe; a menudo sale con el vino para olvidar, para hacerse el reto de regresar a la vida, esta vez más guerrero y mucho más despierto o calculador. Le dicen maldita la persona que te hizo daño, y añaden, aquella que no entendía el poder que tuvo entre sus manos, entre su pecho, y el calor que generaba todo ese amor desperdiciado sin sentido, durante tanto tiempo.
Es un hecho: mi corazón está herido, con un yeso y una vendita de color... gracias al cielo hubo quien lo recogió en la carretera y le dio agüita y su buena dosis de alcohol. Estuvo en cama por tres meses. Apenas vuelve a caminar, pero cómo es el curioso sueño y empeño, ya que ahora, medio cojo, medio ciego... aún quiere volver a amar.

Lima, 30 de enero de 2002

La fuerza del corazón - Alejandro Sanz

miércoles, 20 de octubre de 2010

Devoción

devoción.
(Del lat. devotĭo, -ōnis).
1. f. Amor, veneración y fervor religiosos.
2. f. Práctica piadosa no obligatoria.
3. f. Inclinación, afición especial.
4. f. Costumbre devota, y, en general, costumbre buena.
5. f. Rel. Prontitud con que se está dispuesto a dar culto a Dios y hacer su santa voluntad.


Si hay algo en lo que uno debería de creer es en la fuerza con la que se enfrenta el día a día. Amar cada paso que uno da es una práctica que tendría que ser sencilla, más allá de las dudas que pudieran cubrirla. Como la espuma que genera el reventar de las olas, aparecen estas para tentarnos a parar, pero la voluntad -que es gracia fervorosa- gana si la mente se funde con la sensación de que la decisión de seguir es la correcta. Pronto se supera el dilema... y llegan otros, más complejos, más aterradores... y el mismo proceso se repite, una vez tras otra.

Mercy in you - Depeche Mode

martes, 19 de octubre de 2010

Lo que fuera

Antes de expresarlo, piénsalo bien. No es como decirle “te quiero” o “te amo” a alguien porque hacerlo implica un alto grado de compromiso. Cuando uno dice “te quiero” o “te amo” suelta al viento una sensación, un sentimiento que no amerita a posteriori ningún tipo de acción, a diferencia de un “yo haría cualquier cosa por ti” o alguna de sus variantes.
“Yo haría cualquier cosa por ti” implica realmente hacer cualquier cosa por el prójimo, desde ayudarle con un mandado hasta sacrificar algún sueño por su bienestar. Es el altruismo teledirigido. Es la terrenización del "te amo", la estrella de todos los detalles.

Sacrifice - Elton John

Yenesepa

De todas las sanciones heredadas
no hay como la ira.
La única diferencia entre virtud y dolencia
es el ingrato sentimiento
de impaciencia.
No hay constelación más brillante
que la mirada radiante
de la verdad,
ni oscuridad más permanente
que la desmesurada tristeza
del ayer irreversible.

Lima, 19 de octubre de 2005

Un charquito de estrellas - Alejandro Sanz

viernes, 15 de octubre de 2010

Salsa intelectual

Un poco de Wikipedia (por puro flojo): Rubén Blades Bellido de Luna es un cantante, compositor, músico, actor, abogado y político panameño que desarrolló la mayor parte de su carrera en los Estados Unidos. Su estilo ha sido calificado como salsa intelectual.
Desde los años 1970 hasta la actualidad ha grabado más de veinte álbumes y ha participado como invitado en más de 15 grabaciones con varios artistas de distintos géneros y tendencias. En reconocimiento de su labor ha recibido seis premios Grammy. Por otra parte, ha participado como actor en diversas producciones tanto de Hollywood como independientes.

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Cuando empiezan a escucharse los primeros segundos de Plástico todas las generaciones Grimaldo —y sus derivados XD— exclaman al unísono: “Que buena canción”.
Blades es, ¿cómo decirlo?, la banda sonora de mi familia. En reuniones podríamos tener todos discrepancias al momento de poner la música por una cuestión de jóvenes, tíos, adolescentes o humores diversos, pero si hay algo en lo que siempre coincidimos es en decir “Que buena canción”, cuando a través de un disco escuchamos como el panameño entona “Oye latino, oye hermano, oye amigo…”.
Es simplemente indescriptible la emoción que, personalmente, me invade cuando oigo —y veo— cómo una sala llena de personas de distintas edades, todas muy queridas por mí, cantan con un sentimiento notable, por ejemplo, El padre Antonio, mientras nos abrazamos y decimos salud.

Bueno… en ese contexto:

1. El padre Antonio y su monaguillo Andrés: Antonio cayó, ostia en mano y sin saber por que, Andrés se murió su lado sin conocer a Pelé.
2. Yo puedo vivir del amor: Dicen que para amar hay que sufrir en la vida.
3. Ligia Elena: Mientras tristes los padres preguntan en donde fallamos, Ligia Elena con su trompetista amándose están.
4. El cantante: Y nadie pregunta si sufro, si lloro, si tengo una pena que hiere muy hondo.
5. Decisiones: Decisiones, cada día. Alguien pierde, alguien gana ¡Ave María! Decisiones, todo cuesta, salgan y hagan sus apuestas, ciudadanía.
6. Plástico: No te dejes confundir, busca el fondo y su razón, recuerda se ven las caras, pero nunca el corazón.
7. Maestra vida: Y tengo amigos, conocidos y enemigos, amores que me han querido, y rostros que niegan verme.
8. Pedro Navaja: Cuando lo manda el destino no lo cambia ni el más bravo, si naciste pa’ martillo del cielo te caen los clavos.
9. Tiburón: Pónganle un letrero que diga: en esta playa solo se habla español.
10. Todos vuelven: Es santo el amor de la tierra (…) es triste la ausencia que deja el ayer.

jueves, 14 de octubre de 2010

Domo arigato

Un poema de uno de mis favoritísimos y un mensaje...

Tempusbrevis est - Luis Hernández

El gato del lado
Es amarillo
Un día
Se sentó al piano

Un gato al piano

Life is short
the Art is long

Es un gato decidido.

Llanto lluvia, lágrima incierta. Ayer de tristeza, hoy de alegría. Gracias hacen los sueños en el ánimo, como una sonrisa de claridad. Gracias hacen las esperanzas cuando están bien sazonadas de lucidez. Gracias dicen, los tipos como yo, ante las chicas como tú… ante gestos que valen más que todo el oro del Perú.
Simplemente eso, gracias…

Dar es dar - Fito Páez

martes, 12 de octubre de 2010

De la noche con garúa

Magia en cada gota, refrescando el humor decaído de un día con insomnio. De a saltos (con garrocha) el ánimo se cansa de llorar, como esa garúa que cae. La alegría le gana al amodorrado caminar de los sentidos. Ahora, por fin, vuelve a la vida.

Lima, 11 de octubre de 2001

Rain - The Seatbelts

lunes, 11 de octubre de 2010

Buenas nuevas

Ella me miró. Ella me escuchó. En dos horas entendíamos muchas cosas del uno y del otro. Y fue sensacional, porque como pocas veces le ocurre a un mortal, sentí que había encontrado a alguien que finalmente entendía mis desvaríos y me aguantaba. Sus largos cabellos caían sobre su espalda. Estaba linda, como solía estarlo por las tardes; o por las mañanas, cuando se sentaba a mi lado en clase y la pasábamos escribiéndonos notitas dulces y dibujando gatos con chalinas y capas a cuadros; o por las noches, cuando paseábamos por Miraflores conociendo artistas a través de sus obras en galerías. Recuerdo que un día me presentó a Benedetti. “No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes…”, redactó a memoria en mi cuaderno multicolor. Recuerdo que un día se convirtió en la segunda mujer (no familiar) que me veía llorar, cuando desconsolado llegué hasta su casa tras mandar al diablo mis posibilidades de decirle a alguien que me gustaba precisamente que me gustaba. Recuerdo que una vez me quedé a dormir en su hogar -tras las celebraciones por mi cumpleaños- y, asustado por la historia que me contó sobre fantasmas dando vueltas por las habitaciones, solo pude conciliar el sueño por ratos, cuando la contemplaba al frente mío, recostada sobre el mueble mágico, y la notaba poseedora de uno de los rostros más apacibles que he visto en mi vida. Recuerdo que un día le dije “cuídate, que te vaya bien”, y no la volví a ver nunca más, pues su destino estaba en otro país. En aquella oportunidad la abracé fuerte, porque sabía que el cuerpo de alguien genial, quizá la más genial de todas las personas que había conocido hasta entonces, se despedía del mío. No recuerdo haber llorado, mas sí recuerdo, porque fue hace unas horas, haberlo hecho cuando me escribía que pronto, Dios mediante, íbamos a poder volver a cruzar sonrisas cara a cara. Entonces le dije, y estoy seguro que fue por eso: “yo sabía que había una buena razón para no haber podido ir a Francia este año”.

No me verás - Enanitos Verdes

lunes, 4 de octubre de 2010

Salud por eso

Salud por alguien que era tan hincha como uno y que amo, y sufrió, y rió, y se entregó, como todos solemos hacerlo alguna vez en la vida. Los comunes tenemos un poco de él en nuestra sangre, algo de su sonrisa y su afecto, algo de su poesía y su mirada. Lo entenderemos, algún día, como hoy, por hoy, y por mañana, o un año, cuando viremos o sigamos hacia donde Dios nos manda, o suele hacerlo. La vida es corta, vaya que lo es, y es mágica y formidable, como ella que lo quiso, o como aquella, que me quiso, y me dijo luego nunca más te he de volver a abrazar. Es dura, la congestión de los sentidos. Es razonable, la ingratitud de la sinceridad. Es coqueta, su revelación, la idea que dejó picando en cancha, una celeste Rímac, una que tengo en la frente y que actualmente entiendes tú, que lees y te preguntas ¿por qué? porque no hay más que aquello, salud, nada más, salud, que las 24 horas de este día ya acaban, porque no hay nada mejor que decir chau, cuando sabes que existe un nos vemos, donde quiera que sea eso. Salud.

Salud, dinero y amor - Los Rodríguez

sábado, 2 de octubre de 2010

Nada

Una encrucijada, rara
como el clima,
de Lima.
Hoy no corre el viento,
calla, como ella
cuando mira, desde lejos
una forma de vida
que nunca más
recorrerá.
Una serie bruma, espesa
como la causa
más amarga, la tuya,
detalla los momentos
que extraña, que extrañamos.
Tous sommes étoiles,
que caen, que dejan de brillar.
Tous sommes fous,
cada cual
con su respectivo estilo.
Ella llora, ahora.
Yo aplaudo, desde ayer.
Tous partons
en un momento
u otro
somos nada
o todo,
para alguien,
para nosotros mismos.

Lima, 08 de junio de 2010

The scientist - Coldplay

miércoles, 29 de septiembre de 2010

La teoría del papel

Es negra, la noche, ¿verdad? pero en lo alto se pueden ver estrellas cuando el cielo está de buen humor, incluso una Luna brillantísima, que cuando tiene el ánimo también puede estar llena de gracia y esperanza.

Anoche quise explicarle a una persona bastante importante para mí qué significaba eso de la teoría del papel. Es irónico, justo unos días atrás me había encontrado con el creador de la misma en un bar en el Centro de Lima.
Fue en su casa, después de una reunión en la que había ido mi primera enamorada y que lo había congestionado con pensamientos sombríos: él había querido estar con ella, pero ella no le correspondió. Él estaba tratando de tener una relación con una chica, pero la chica tenía una pelea de gatos en la cabeza y le presentaba más problemas que momentos gratos.

"Es como si tuvieras un papel", mientras cogía una hoja bond tamaño A4, de las que utilizábamos para los trabajos monográficos. "Imagínate que este es tu corazón o, en todo caso, el amor que tienes para dar. Ahora imagina que a tu primera enamorada le diste este pedazo", y cortaba a mano un pequeño trozo de papel. "Y a tu otra este", siguiendo con el trámite. "Y a tu ex esposa este", desechando cada vez pedazos más grandes, hasta que por fin se quedó con un pequeñísimo fragmento, casi nulo: "Lo jodido es que cuando encuentras a la persona que en verdad ES después de tanta búsqueda y cansancio, solo puedes darle un pedazo así ¿te das cuenta?".

Anoche quise explicarle a una persona bastante importante para mí qué significaba eso de la teoría del papel. Anoche quería que mi corazón latiera a mil por hora y creo que lo hacía, pero yo no podía sentirlo en mi pecho. Por dentro, desde mi cabeza hasta las puntas de mis pies renegué y maldije a alguien que debe de estar saltando de lo lindo a kilómetros de distancia: la teoría parece ser cierta, parece… pero quiero creer que no es así… quiero creer que el amor es como la hija de la Luna alguna vez me escribió: como una luz, energía que crece cuando la das, que alumbra cuando uno mismo tiene el poder de alumbrar.

Sentir - Marcos Llunas

lunes, 27 de septiembre de 2010

Será el sereno

Pesan el paso de los años, las sombras bajo los ojos, las manos que ya no están tan firmes. Pesan el corazón indeciso, el alma que no levita, la sabiduría que no alcanza. Pesan la coraza, un amor que perfora el pecho, ella que lo intenta y uno, que no reacciona. Pesan la balanza, de mi maldito signo equilibrado, las balas que dejaron marcas, la imperfecta armonía. Pesan las condiciones que imponen los números, las fechas de entrega, la plantación de una musa, la sonrisa inolvidable de una inocente desgraciada, el faro que no despide luz, la cama solitaria, unas tristes dudas. Pesan la cobardía, el beso que evitó caer sobre sus labios, los abrazos que nunca se formaron, el niño aquél, del poema de un uruguayo, la melancolía desatada a partir de los mismos errores. Pesan como cielos, como mil demonios. Pesan como todo, como nada. Pesan y no aguanta mi espalda. Pesan, los adioses, la dificultad para decir "hola, bienvenida a casa". Pesan... Pesan horrores, pero ya llegará la calma.

Paramar - Los Prisioneros

jueves, 23 de septiembre de 2010

Gloria

gloria.
(Del lat. glorĭa).
1. f. Reputación, fama y honor que resulta de las buenas acciones y grandes calidades.
2. f. Gusto o placer vehemente. La gloria del estudioso es estudiar
3. f. Persona o cosa que ennoblece o ilustra en gran manera a otra. Cervantes es gloria de España El buen hijo es gloria de su padre
4. f. Majestad, esplendor, magnificencia.
5. f. Género de pastel abarquillado, hecho de masa de hojaldre, al que se echan yemas de huevo batidas, manjar blanco, azúcar y otras cosas.
6. f. Hornillo dispuesto para calentarse y para cocer las ollas.
7. f. Estrado hecho sobre un hueco abovedado, en cuyo interior se quema paja u otro combustible para calentar la habitación.
8. f. En el teatro, cada una de las veces que se alza el telón para que los actores y autores reciban el aplauso del público.
9. f. En pintura, rompimiento de cielo, en que se representan ángeles, resplandores, etc.
10. f. Tejido de seda muy delgado y transparente, de que se hacían mantos para las mujeres, más claros que los de humo.
11. f. Rel. En la doctrina cristiana, estado de los bienaventurados en el cielo, definido por la contemplación de Dios.
12. m. Cántico o rezo de la misa en latín, que comienza con las palabras Gloria in excelsis Deo.


Ciegas con un esplendor tan magnífico que lo consume todo. Cambias de forma, jamás te sometes, volteas la mirada y desprecias, maldices, te escapas sin dar la cara. Ilustre es tu presencia, mas nula tu fidelidad. Bienaventurado aquél que te abraza y no te pierde de vista. Gloria insensata. Gloria esclava. Gloria sin pena o alegría.

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Pffff, veamos... ahora mismo me parece condenadamente risible que aparentemente solo haya existido una gloria en mi vida: mi amor platónico de colegio. "Mi gloria", escribía como sonso en la especie de diario que cargaba por entonces... pero nunca se lo dije en la cara, ni a ella (porque no sabía lo que sentía), ni a alguna de las mujeres con las que alguna vez estuve (tal vez realmente no se lo merecían). ¿Por qué lo menciono ahora? Pues porque además de no tener otra cosas sobre la cual escribir (XD), había olvidado que posteriormente eso evolucionó en una de las frases que empleaba con mayor margen de repetición al despedirme: "Gloria, dicha y paz". Gloria, por estar bien con las personas a las que uno ama; dicha, porque finalmente uno vive buscando tener la mayor cantidad de momentos felices; y paz, porque es el estado que mejor permite disfrutar precisamente de esos instantes efímeros.
Ayer leí un artículo en un Somos que encontré en mi casa y se me quedó grabado un nombre: Patti Smith. La googleé y ¡Oh! ¡sorpresa! lo primero que me llamó la atención fue que tenía una canción llamada Gloria súper chévere, luego vino el recuerdo y la sensación de que finalmente en algún momento voy a decirle cursimente a alguien de esa forma, "mi gloria", a secas, así lo haga solo por joder (bueno, tampoco tanto).

PD: Por cierto, he leído el prólogo de "Éramos unos niños" y ahora tengo ganas de comprarme el libro.
Solíamos reírnos de cuando éramos pequeños. Decíamos que yo había sido una niña mala que intentaba ser buena y él un niño bueno que intentaba ser malo... tenía cierta esperanza de que regresara. Pero no lo hizo. Me había dado lo que necesitaba para seguir adelante. No estaba triste, porque, cada vez que pensaba en él, sonreía.

Gloria - Patti Smith

miércoles, 22 de septiembre de 2010

La era de los sueños

El hombre más libre del mundo estaba a punto de morir ejecutado por los marinos: “¿Mi tesoro?”, dijo para sorpresa de todos los presentes. “¡Es suyo si lo quieren! ¡Encuéntrenlo! Lo he dejado todo EN ESE LUGAR”. Inmediatamente después, Gol D Roger perdió la vida, pero su partida y palabras finales motivaron a muchos hombres a echarse al mar en búsqueda de fama, fortuna y poder, todo lo que había tenido el Rey de los Piratas antes de viajar hacia eternidad. Uno de ellos, Monkey D Luffy, es el protagonista principal de One Piece.
El tema en el que gira este anime/manga es bastante simple, por así decirlo: un chico que deja su hogar con el fin de reunir una tripulación y convertirse en el Rey de los Piratas. En esa línea, Luffy tiene un don similar al de Gon, de Hunter x Hunter, o al de Goku, de Akira Toriyama: su simple forma de ser le permite entablar buenas relaciones, ser querido por todos.
Los personajes de One Piece -y aquí radica una de sus principales fortalezas- son ricos y complejos, algunos incluso sumamente bizarros y a la vez divertidos. Por ejemplo, todos los miembros de la banda del protagonista son personas marcadas por un pasado triste que finalmente es reivindicado cuando se hacen nakamas del llamado mugiwara (sombrero de paja).



Allí está Zoro, cuyo objetivo es convertirse en el mejor espadachín del mundo; Usopp, que busca obtener el valor para ser considerado un bravo guerrero del mar; o el adorable Tony Tony Chopper, el reno-mascota-médico del grupo.
Asimismo, la llamada "voluntad heredada" está inmersa en muchas de las historias de este anime/manga (el propio Luffy es sobreentendido como el mismo tipo de gente que era Roger), el seguir con el sueño de otro, hacerlo de uno y sacrificarse por alcanzar una meta cedida por las anteriores generaciones, un padre, un maestro, un compañero; pues la amistad es vista como el motor que lo impulsa todo, de la misma forma como lo es el afán por querer proteger lo que nos es preciado aún a costa de la propia vida.

Algunas citas:

Roronoa Zoro: Mi tiempo de reacción disminuirá si mi corazón piensa lo contrario a lo que yo elija.
Sanji: Un hombre debe saber perdonar las mentiras de una mujer.
Usopp: Hay un momento en que uno no puede eludir una pelea y ese momento es cuando se burlan del sueño de un compañero.
Dr. Hiruluk: ¿Cuándo muere un hombre? ¿Cuando es atravesado por una bala? No ¿Cuando sufre una enfermedad? No ¿Cuando se come una sopa hecha de hongos venenosos? No ¡Un hombre muere cuando es olvidado!
Jaguar D Saul: Nadie nace en este mundo completamente solo.

PD: Siempre que le hablo a alguien de One Piece digo: es el anime que me ha salvado la vida en varias oportunidades. No lo sé, simplemente me pone de buen humor, de arranque, desde que empiezo a escuchar las primeras estrofas del opening We are!, o me emociono sobremanera -hasta las lágrimas- cuando veo la escena en la que Nico Robin le pide a Luffy ser salvada.

Hikari E - The Babystars / Run! Run! Run! - Maki Ōtsuki

martes, 21 de septiembre de 2010

De la noche fría

CASI anónima sonríes
Y el sol dora tu cabello.
¿Por qué para ser feliz
Hace falta no saberlo?
Fernando Pessoa

Pasan las siniestras reflexiones, sin pedir permiso, los atardeceres de cada día, y con el correr de los segundos un tiempo que nunca más ha de volver a ser. A veces trescientos sesenticinco días no bastan para decir adiós, a veces hace falta toda una vida o unos pocos minutos aderezados con una pizca de cordura o locura, dependiendo del caso (si vous voulez). La culpa no es del destino, sino de uno, cuando no se toma una decisión acertada, cuando se confía al límite de estrellar la ilusión contra un muro de irracionalidad. La soledad se siente como una compañía en la cama, que mira inmisericorde mientras lágrimas caen sin siquiera entender por qué lo hacen. Ser feliz, ¿qué es? ¿acaso una sensación? ¿un estado de ánimo? ¿es quizá un hecho? De esos, aquellos, que pueden explicarse con fórmulas matemáticas, ¿es un acto de fe? ¿o tal vez ella que me mira, me abraza y me dice te quiero sin dudas, sin relojes ni promesas imposibles de cumplir?
Pasan las nostalgias, como experiencias que no alcanzan para evitar nuevos errores. Pasan y regresan, como moscas; como el invierno y el verano. ¿Qué es la tristeza? ¿acaso es esto?, ¿una noche fría o esa soledad que no se va por más que se le trate de espantar?

Mi deseo - Jandy Feliz

miércoles, 15 de septiembre de 2010

¿Hoy brilla selene?

luna.
(Del lat. Luna).
1. f. Único satélite natural de la Tierra.
ORTOGR. Escr. con may. inicial.
2. f. Parte de la superficie de este satélite que se ve desde la Tierra.
3. f. Luz nocturna que este satélite nos refleja de la que recibe del Sol.
4. f. lunación.
5. f. Satélite natural de un planeta. Júpiter tiene dieciséis lunas.
6. f. Espejo cuyo tamaño permite ver a las personas de cuerpo entero.
7. f. Lámina de cristal, vidrio u otra materia transparente, que se emplea en ventanas, escaparates, parabrisas, etc.
8. f. Cristal de los anteojos.
9. f. pez luna.
10. f. Efecto que hace la Luna en los faltos de juicio y en otros enfermos.
11. f. Ar. Patio abierto o descubierto.
12. f. coloq. Arg. y Ur. mal humor.
13. f. Chile. lúnula (espacio blanquecino de la raíz de las uñas).
14. f. germ. camisa.
15. f. germ. escudo (arma defensiva).

Volver a ubicar ese brillo con el que se nace es tan complicado como darle una respuesta a los nudos, los torbellinos y los infinitos. La inocencia deja de ser ciencia cuando se crece. Los escudos que antes servían para jugar hoy se usan para tapar las ilusiones, y aún así, sobre este campo de batalla que llamamos vida, buscamos el complemento perfecto para alzarnos y ganarle al resto, la mejor forma para volver a adjudicarnos un destello, mientras nos mira la Luna, que no cambia, que no sonríe.

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“Soy más mala que la peste”, dijo.

Delaura no le contestó con los Evangelios sino con Garcilaso: “Bien puedes hacer esto con quien pueda sufrirlo”.

Los 15 de septiembre suelen ser fechas muy importantes para mí porque me recuerdan que las cosas simples de la vida son las que más felicidad pueden traer. En el 98 la Luna se me presentó radiante, como explico aquí, y me dejó claro que las cosas tienen un tiempo de ser y que es importante aprovechar las oportunidades. Bueno, para hacerlo simple, para mí hoy es lo que Año Nuevo para el resto.

Stairway to heaven - Led Zeppelin

viernes, 10 de septiembre de 2010

Bienvenue

Dans la nuit obscure
à travers mille étoiles
je chuchoterai ton nom
magnifique, serein.

Quand marque une peine
la nostalgie
de ta distance
une mélodie dansera
pour ton embrassade
magnifique, serein.

Et si tu reviens
allumée d'un optimisme
comme du printemps
à moitié de l'hiver
tout autour
sera un sourire
ou un miracle
magnifique, serein.

Et maintenant - Eva Lopez

martes, 7 de septiembre de 2010

Una mano en la cabeza

La miré. Me miró. Tuve ganas de abrazarla, de decirle que la estimaba de corazón y que tenía el deseo sincero de que volviéramos a ser los de antes, cuando hablábamos sobre música, cursos de colegio y horóscopo. La miré. Me miró. Entonces me sentí extraño, dudoso... limitado, con mucho miedo a demostrarle más afecto que el que podría merecerse. Sin embargo, algo tenía que hacer, algo que paliara un poco mis ganas de estrecharla entre mis brazos, así que en milésimas de segundos, al tiempo en que pensaba todo lo anterior, decidí poner en movimiento mi mano y colocarla sobre su cabeza, luego le di unos golpecitos suaves mientras le sonreía y le dije: "no te preocupes".
Era tarde. No teníamos más remedio que acomodarnos en lo que tuviéramos a la mano para descansar. Puedes usar mi cama. ¿Y tú dónde vas a dormir? Yo me arreglo. Entonces me ofreció dormir a su lado, bajito, como si se tratar de un secreto a guardar, y la rechacé. Por aquél tiempo tenía novia, hoy digo al diablo la fidelidad (bueno, eso solo de la boca hacia afuera). Unas colchas sobre el suelo, un par de cojines y listo, ¿para qué más?
Antes, hace ya como 8 años, me era mucho más sencillo expresar cariño a partir de un contacto físico. Cuando estaba en la universidad lo veía por todos lados. Mis amigas me abrazaban y yo a ellas. Era simple. Luego vinieron algunas malas experiencias y la costumbre fue cambiándose por un acto de reserva a manera de autoprotección. Por si fuera poco, saliendo de San Marcos ya no fue necesario mantener ese tipo de acciones con los nuevos conocidos, supongo que era la cotidianidad la que brindaba la confianza y quizá, por ello, tampoco es que vea actualmente al resto apachurrándose de lo lindo porque las relaciones de la mayoría de personas que me rodean son más profesionales que amicales.
Sin sentirme orgulloso de ello, gané la manía de dar golpecitos sobre la cabeza de quienes estimo, a partir de la experiencia que cuento líneas arriba, y perdí progresivamente mi capacidad para expresar más afecto que ese a la gente que he ido juntando a mi lado, algo que definitivamente tengo que cambiar. Y es que uno nunca debe guardarse nada, jamás.

PD: ¿Sabes qué te cura la pena bien rápidito? Un abrazo de tu mamita. (CB)

El novio del olvido - Andrés Calamaro