Me topé con esta canción de Luis Alberto Spinetta:
Y luego escribí esto:
Una cosa u otra
Distancia no quiere decir desamor,
ni aburrimiento, ni odio.
Distancia puede llegar a ser protección.
Las cosas son y no,
según tú, yo u ellos.
Puede que sean mariposas
o ángeles multicolores.
Puede que sean rosas
o papeles vivos de dulces aromas.
Los días de oficina, cárceles grises.
Una caminata, el cortejo que se queda corto.
La noche aquella (que bailó la Luna)
una luz de claridad.
Aún con todo,
pienso, piensas, piensan,
en una explicación u otra,
pues distancia es distinta para todos.
Puede convertirse en extrañar,
en impaciencia u olvido,
y yo, tú o ellos,
en fantasmas que en algún momento llegaron
y partieron sin dejar rastros,
ni de sangre, ni de cariño,
ni de lamentos o buenos recuerdos.
Esa estrella que nos vio
está aún allí, mi vida
no la veo, ni tú, ni ellos,
pero está, como esa felicidad que escondiste
adentro
y que ahora mismo
vale poco menos que todos los te quiero
que me dabas,
que me dabas sin sentirlos.
viernes, 18 de febrero de 2011
jueves, 17 de febrero de 2011
Le llaman gato
Justo pensaba que muchas personas puede que tengan la suerte de un minino salado: todo el tiempo están cayendo, mas siempre terminan de pie... y entonces, ¡bam! veo un artículo en Xatakaciencia titulado ¿Podría un gato sobrevivir a una caída desde un rascacielos?
El mismo medio coloca en su serie Singularidades extraordinarias de animales ordinarios que el gato "lejos de ser adorable, es un asesino y un problema psicoemocional para muchas personas", y, respecto a su forma de comunicarse, cita al etólogo y zoólogo inglés Desmond Morris: "el ronroneo indica un estado de ánimo social amistoso: por parte de un gato herido por ejemplo, puede considerarse como señal para un veterinario de que necesita ayuda, o una señal a su dueño, dándole las gracias por su amistad".
Según el blog Doctor Mascotas, "a pesar de que el gato es considerado un animal egoísta, sí es amoroso y sabe compartir, pero solo con las personas a las que quiere. Cuando él siente amor por alguien, lo ama a morir, y cuando no, simplemente le muestra su indiferencia".
Pablo Neruda tiene un poema titulado Oda al gato.
Los animales fueron
imperfectos,
largos de cola, tristes
de cabeza.
Poco a poco se fueron
componiendo,
haciéndose paisaje,
adquiriendo lunares, gracia, vuelo.
El gato,
solo el gato
apareció completo
y orgulloso:
nació completamente terminado,
camina solo y sabe lo que quiere.
Y bueno, para que esto quede redondo, cuento por qué demonios me dicen gato. Según explica mi amiguísimo Ángel Hugo (de memoria tan prodigiosa como la del buen Shabuko), fue él quien originalmente empezó a llamarme así, seguramente por lo flaco (dice que por mi andar cansino y digno XD). Ahora bien, coincidencia con lo anterior o no, mi apodo está relacionado con la cantidad de veces que le canté a mi amiga Rosita la canción del Gato volador. "¿Cómo es la canción del Gato volador?", "¿Cómo es la canción del Gato volador?", "¿Cómo es la canción del Gato?", "Gato", terminó diciéndome... y así quedé bautizado durante mi primer año en San Marcos. FIN.

No me gustan tanto los gatos: son animales impredecibles que parecen verte el alma cuando los miras directamente a los ojos. Da la impresión que muchas veces son malagradecidos, que van y vienen según les viene en gana, a diferencia de los perros (de fidelidad comprobada). Sin embargo, supongo que la chapa me queda, por lo flaco, por el asunto del ronroneo y, tal vez, por esa capacidad extraña de observarlo todo y prepararme para una caída. Maulladas al margen, también tengo que admitir que los mininos son lindos y la independencia que pueden llegar a tener es incluso envidiable.
PD: Se viene el Día Internacional del Gato.
Cool cat - Queen
El mismo medio coloca en su serie Singularidades extraordinarias de animales ordinarios que el gato "lejos de ser adorable, es un asesino y un problema psicoemocional para muchas personas", y, respecto a su forma de comunicarse, cita al etólogo y zoólogo inglés Desmond Morris: "el ronroneo indica un estado de ánimo social amistoso: por parte de un gato herido por ejemplo, puede considerarse como señal para un veterinario de que necesita ayuda, o una señal a su dueño, dándole las gracias por su amistad".
Según el blog Doctor Mascotas, "a pesar de que el gato es considerado un animal egoísta, sí es amoroso y sabe compartir, pero solo con las personas a las que quiere. Cuando él siente amor por alguien, lo ama a morir, y cuando no, simplemente le muestra su indiferencia".
Pablo Neruda tiene un poema titulado Oda al gato.
Los animales fueron
imperfectos,
largos de cola, tristes
de cabeza.
Poco a poco se fueron
componiendo,
haciéndose paisaje,
adquiriendo lunares, gracia, vuelo.
El gato,
solo el gato
apareció completo
y orgulloso:
nació completamente terminado,
camina solo y sabe lo que quiere.
Y bueno, para que esto quede redondo, cuento por qué demonios me dicen gato. Según explica mi amiguísimo Ángel Hugo (de memoria tan prodigiosa como la del buen Shabuko), fue él quien originalmente empezó a llamarme así, seguramente por lo flaco (dice que por mi andar cansino y digno XD). Ahora bien, coincidencia con lo anterior o no, mi apodo está relacionado con la cantidad de veces que le canté a mi amiga Rosita la canción del Gato volador. "¿Cómo es la canción del Gato volador?", "¿Cómo es la canción del Gato volador?", "¿Cómo es la canción del Gato?", "Gato", terminó diciéndome... y así quedé bautizado durante mi primer año en San Marcos. FIN.

No me gustan tanto los gatos: son animales impredecibles que parecen verte el alma cuando los miras directamente a los ojos. Da la impresión que muchas veces son malagradecidos, que van y vienen según les viene en gana, a diferencia de los perros (de fidelidad comprobada). Sin embargo, supongo que la chapa me queda, por lo flaco, por el asunto del ronroneo y, tal vez, por esa capacidad extraña de observarlo todo y prepararme para una caída. Maulladas al margen, también tengo que admitir que los mininos son lindos y la independencia que pueden llegar a tener es incluso envidiable.
PD: Se viene el Día Internacional del Gato.
Cool cat - Queen
miércoles, 16 de febrero de 2011
Apéndice
Tenía la idea de escribir algo sobre la necesidad de extraer cierta cosa importante de uno, con el fin de mejorar, digamos, para bien, pues hace un año me sacaron el apéndice un día como hoy. Sin embargo, razón tuvo un compañero de trabajo cuando me vio observar la cicatriz de la operación y me dijo que parecía que no me habían hecho nada.
Hace tiempo que no contemplaba esa marca (que según recuerdo era mucho más notable). Es más, hace mucho que no pensaba en lo que para mí significó por aquél entonces: miedo ante algo desconocido (nunca antes me habían operado, ni siquiera me habían puesto yeso) y la importancia de tener a nuestro lado –en momentos difíciles- a las personas a las que más queremos.
Había otra cosa más, que quizá se entienda si cuento la historia: cuando me dijeron lo que me costaría la gracia, temí, porque el alto precio simbolizaba tener menos dinero para lo que era mi viaje planificado a Francia, es decir, menos posibilidades de encontrarme con la persona a la que creía el amor de mi vida. Por torpeza, no pensé mucho en mí, así que preferí pagar por algo más barato (la tradicional en lugar de laparoscópica) y cerré los ojos antes de que me llevaran al quirófano, extrañándola, deseando que estuviera a mi lado… y seguramente lo estaba.
Aquella chica se marchó definitivamente. Su felicidad valió más que nuestra felicidad, lo cual, supongo, está bien, es justo. A cambio, me quedé con una marca que no tenía idea se había hecho cada vez menos evidente. Pasó el tiempo y me volví a enamorar de alguien por quien hice cosas que nunca antes había hecho, y aún con todo, me volvieron a romper el corazón, más allá de mi iluso plan de no comportarme como un erizo. Entonces reparo en la cicatriz y pienso que todo se borra, a veces sin que nos demos cuenta. Entonces recuerdo que mi idea primigenia era escribir algo sobre la necesidad de extraer cierta cosa importante de uno, con el fin de mejorar. Entonces siento que lo urgente no es pensar en aquello que nos quitan, sino en la fuerza que ganamos para enfrentar cualquier tipo de pérdida o problema. Esa fuerza que nos permite darle cara al miedo y, a veces, arriesgarnos sin dudas solo con la intención de seguir creciendo.
Fuerza natural - Gustavo Cerati
Hace tiempo que no contemplaba esa marca (que según recuerdo era mucho más notable). Es más, hace mucho que no pensaba en lo que para mí significó por aquél entonces: miedo ante algo desconocido (nunca antes me habían operado, ni siquiera me habían puesto yeso) y la importancia de tener a nuestro lado –en momentos difíciles- a las personas a las que más queremos.
Había otra cosa más, que quizá se entienda si cuento la historia: cuando me dijeron lo que me costaría la gracia, temí, porque el alto precio simbolizaba tener menos dinero para lo que era mi viaje planificado a Francia, es decir, menos posibilidades de encontrarme con la persona a la que creía el amor de mi vida. Por torpeza, no pensé mucho en mí, así que preferí pagar por algo más barato (la tradicional en lugar de laparoscópica) y cerré los ojos antes de que me llevaran al quirófano, extrañándola, deseando que estuviera a mi lado… y seguramente lo estaba.
Aquella chica se marchó definitivamente. Su felicidad valió más que nuestra felicidad, lo cual, supongo, está bien, es justo. A cambio, me quedé con una marca que no tenía idea se había hecho cada vez menos evidente. Pasó el tiempo y me volví a enamorar de alguien por quien hice cosas que nunca antes había hecho, y aún con todo, me volvieron a romper el corazón, más allá de mi iluso plan de no comportarme como un erizo. Entonces reparo en la cicatriz y pienso que todo se borra, a veces sin que nos demos cuenta. Entonces recuerdo que mi idea primigenia era escribir algo sobre la necesidad de extraer cierta cosa importante de uno, con el fin de mejorar. Entonces siento que lo urgente no es pensar en aquello que nos quitan, sino en la fuerza que ganamos para enfrentar cualquier tipo de pérdida o problema. Esa fuerza que nos permite darle cara al miedo y, a veces, arriesgarnos sin dudas solo con la intención de seguir creciendo.
Fuerza natural - Gustavo Cerati
martes, 15 de febrero de 2011
Rock star
Al tiempo en que Lucía daba saltos sobre mi estómago y me sonreía. Al tiempo en que Vania, sentada a mi lado, contemplaba dicha escena matándose de risa y seguramente pensando de qué lugar se le sacaban las pilas a su sobrina, una parte de la película que veíamos llamó mi atención: el protagonista de Rock star, Chris Cole (Mark Wahlberg), le preguntaba al manager del grupo Steel Dragon cómo se llamaba aquél mal que le pasa a uno después de habérselo hecho a otra persona, y Mats contestó: “Justicia divina”. Desde luego. De inmediato, el regordete personaje interpretado por Timothy Spall habló sobre su experiencia personal: alguna vez tuvo una esposa a quien abandonó a cambio de vivir una vida distinta al del común de la gente. Mientras contaba eso, la nostalgia le llenaba la voz: “Se casó con mi mejor amigo, un doctor… una vez vino a ver un concierto, estaba linda… tiene dos hijos preciosos”.
Rock star es un trabajo interesante que gira -en principio- sobre la oportunidad que llega a tener Cole de convertirse en el vocalista de la banda de la cual era fanático. Quizá lo mejor que pudimos haber hecho mi amiga y yo fue ver esta película ayer, en lugar de alinearnos a las millones de personas que seguramente en ese mismo momento estaban viendo algo lacrimógeno. Rock star trata sobre las decisiones que pueden cambiar el rumbo de nuestras vidas, la necesidad de ser uno mismo (y no una caricatura de alguien más), la búsqueda de la propia identidad y, desde luego, la luminosa –y también vacía- experiencia de convertirse en una estrella y todo lo que ello arrastra, así como la posibilidad de volver a empezar (sobre todo cuando se toma una medida en el momento justo). Así es, ténganla en cuenta.
Rock star es un trabajo interesante que gira -en principio- sobre la oportunidad que llega a tener Cole de convertirse en el vocalista de la banda de la cual era fanático. Quizá lo mejor que pudimos haber hecho mi amiga y yo fue ver esta película ayer, en lugar de alinearnos a las millones de personas que seguramente en ese mismo momento estaban viendo algo lacrimógeno. Rock star trata sobre las decisiones que pueden cambiar el rumbo de nuestras vidas, la necesidad de ser uno mismo (y no una caricatura de alguien más), la búsqueda de la propia identidad y, desde luego, la luminosa –y también vacía- experiencia de convertirse en una estrella y todo lo que ello arrastra, así como la posibilidad de volver a empezar (sobre todo cuando se toma una medida en el momento justo). Así es, ténganla en cuenta.
viernes, 11 de febrero de 2011
The return of the space cowboy
Corría el año 1997. Virtual insanity la rompía. Ellos conversaban de lo lindo. Yo solo atiné a comprender una palabra que me pareció interesante, rara: Jamiroquai, “¿qué es eso?”, pregunté; “un grupo súper chévere”, me contestaron, “¿no has visto su último video en MTV?”. NO. “Ok, tienes que verlo”. Y lo vi. Y me gustó. Y hoy en día es mi grupo –en actividad, con su vocalista vivo- favorito.
¿Por qué me gusta dicha banda? Ni idea. Wikipedia señala que “es un grupo inglés de acid jazz, jazz funk, y más recientemente, de disco y electrónica", que "fue formado en 1992 bajo el liderazgo del cantante Jason 'Jay' Kay, junto a Toby Smith (teclados), Stuart Zender (bajo), Nick Van Gelder (batería) y Wallis Buchanan (didgeridoo)”. Yo creo que simplemente es genial. Punto.
Oír para creer, fue lo primero que pensé cuando me incitaron a escuchar a Jamiroquai, así que me pirateé el Travelling without moving, probablemente su mejor trabajo –comercialmente hablando- a partir de canciones como Cosmic girl, Alright, High times y la relajante Drifting along, además de un bonus track fabuloso: Do you know where you're coming from.
Casi sin querer me hice luego con los originales del Emergency on planet Earth y el cálido The return of the space cowboy (fueron una ganga), y me encantaron If I like it, I do it; Blow your mind; Stillness in time; y Half the man, casi tanto como los curiosos sombreros, gorras, chullos, etc. que suele usar JK y que lo definen al igual que su forma de bailar, por ejemplo, en Space cowboy o en la misma Virtual insanity.
El Synkronized fue el primer disco (bueno, cassette) que me compré en una tienda por iniciativa propia (ya estaba enganchado entonces), pero pese a que tenía canciones interesantes (Canned heat, King for a day), no me convenció tanto como los anteriores álbumes que ya había oído. Luego regresó a mi bobo con el A funk odyssey y quizá el mejor Jamiroquai a partir de Little L, You give me something y Love foolosophy.
Con el Dynamite presentaron uno de los temas que más me gusta del grupo: Seven days in sunny june, no solo por la canción en sí, que me genera una nostalgia sin origen aparente, sino también por el video, en el que JK luce una casaca setentera de la selección peruana (¡una Adidas!). Y bueno, el año pasado lanzaron su última producción, Rock dust light star, que a causa de una lesión en la cordura y otra en el estado del tiempo no pude oír hasta hace unos días, de allí que me animara a escribir sobre este grupo tan chévere, como una forma de reivindicarme con él por todo el tiempo en que no le hice caso (XD).
PD: No suelo hacer esto, pero vaaa: si te gusta la banda sigue en Facebook al grupo Jamiroquai en Perú, ¿acaso no sería lo máximo escuchar a JK decir "¡Hola Lima!". Vale.
¿Por qué me gusta dicha banda? Ni idea. Wikipedia señala que “es un grupo inglés de acid jazz, jazz funk, y más recientemente, de disco y electrónica", que "fue formado en 1992 bajo el liderazgo del cantante Jason 'Jay' Kay, junto a Toby Smith (teclados), Stuart Zender (bajo), Nick Van Gelder (batería) y Wallis Buchanan (didgeridoo)”. Yo creo que simplemente es genial. Punto.
Oír para creer, fue lo primero que pensé cuando me incitaron a escuchar a Jamiroquai, así que me pirateé el Travelling without moving, probablemente su mejor trabajo –comercialmente hablando- a partir de canciones como Cosmic girl, Alright, High times y la relajante Drifting along, además de un bonus track fabuloso: Do you know where you're coming from.
Casi sin querer me hice luego con los originales del Emergency on planet Earth y el cálido The return of the space cowboy (fueron una ganga), y me encantaron If I like it, I do it; Blow your mind; Stillness in time; y Half the man, casi tanto como los curiosos sombreros, gorras, chullos, etc. que suele usar JK y que lo definen al igual que su forma de bailar, por ejemplo, en Space cowboy o en la misma Virtual insanity.
El Synkronized fue el primer disco (bueno, cassette) que me compré en una tienda por iniciativa propia (ya estaba enganchado entonces), pero pese a que tenía canciones interesantes (Canned heat, King for a day), no me convenció tanto como los anteriores álbumes que ya había oído. Luego regresó a mi bobo con el A funk odyssey y quizá el mejor Jamiroquai a partir de Little L, You give me something y Love foolosophy.
Con el Dynamite presentaron uno de los temas que más me gusta del grupo: Seven days in sunny june, no solo por la canción en sí, que me genera una nostalgia sin origen aparente, sino también por el video, en el que JK luce una casaca setentera de la selección peruana (¡una Adidas!). Y bueno, el año pasado lanzaron su última producción, Rock dust light star, que a causa de una lesión en la cordura y otra en el estado del tiempo no pude oír hasta hace unos días, de allí que me animara a escribir sobre este grupo tan chévere, como una forma de reivindicarme con él por todo el tiempo en que no le hice caso (XD).
PD: No suelo hacer esto, pero vaaa: si te gusta la banda sigue en Facebook al grupo Jamiroquai en Perú, ¿acaso no sería lo máximo escuchar a JK decir "¡Hola Lima!". Vale.
viernes, 4 de febrero de 2011
El miedo II
Es fascinante la forma en que el miedo puede adueñarse de nuestros corazones y limitar nuestra capacidad de tomar decisiones o hacerlas efectivas, por más irracional que nos pueda parecer no enfrentar un problema.
Creo que hay miedos lo suficientemente poderosos para detener nuestro caminar. Creo que, por lo general, estos tienen raíces tan profundas que apenas y podemos saber cómo hacerles frente. Creo que, como escribí hace unos meses, hay dos tipos de miedo: el malo, el que frena; y el bueno, el que hace darnos cuenta de las cosas que nos son importantes. Respecto al primero, creo que es substancial entender por qué sentimos esas malas sensaciones, comprender el contexto en que se manifiesta y la razón que lo pone en vitrina, para así superarlo y seguir. Respecto al segundo, creo que no hay nada más que comentar.
A propósito del miedo a entregarse en una relación, Paulo Coelho (sí, lo sé, lo sé) pone en A orillas del río Piedra me senté y lloré:
El amor no hace muchas preguntas, porque si empezamos a pensar empezamos a tener miedo. Es un miedo inexplicable, y no vale la pena intentar traducirlo en palabras… Puede ser el miedo al desprecio, a no ser aceptada, a quebrar el encanto. Parece ridículo, pero es así. Por eso no se pregunta: se actúa. Como tú mismo has dicho tantas veces, se corren los riesgos.
Y cito también un fragmento de Brida, del mismo autor:
Una caída de la tercera planta hiere tanto como una caída de la centésima planta. Si tenía que caer, que fuera de lugares bien altos.
Quizá la solución ante el miedo está allí, en dejarse llevar y aceptar las cosas como vengan. Después de todo, creo que los golpes que nos da la vida tienen un fin: hacernos fuertes. Lo fundamental es no dejarnos vencer por ellos y avanzar sin perder de vista todo lo bueno que nos rodea y, además, todo lo bueno que nos deja lo malo.
El miedo no existe - Tiziano Ferro
Creo que hay miedos lo suficientemente poderosos para detener nuestro caminar. Creo que, por lo general, estos tienen raíces tan profundas que apenas y podemos saber cómo hacerles frente. Creo que, como escribí hace unos meses, hay dos tipos de miedo: el malo, el que frena; y el bueno, el que hace darnos cuenta de las cosas que nos son importantes. Respecto al primero, creo que es substancial entender por qué sentimos esas malas sensaciones, comprender el contexto en que se manifiesta y la razón que lo pone en vitrina, para así superarlo y seguir. Respecto al segundo, creo que no hay nada más que comentar.
A propósito del miedo a entregarse en una relación, Paulo Coelho (sí, lo sé, lo sé) pone en A orillas del río Piedra me senté y lloré:
El amor no hace muchas preguntas, porque si empezamos a pensar empezamos a tener miedo. Es un miedo inexplicable, y no vale la pena intentar traducirlo en palabras… Puede ser el miedo al desprecio, a no ser aceptada, a quebrar el encanto. Parece ridículo, pero es así. Por eso no se pregunta: se actúa. Como tú mismo has dicho tantas veces, se corren los riesgos.
Y cito también un fragmento de Brida, del mismo autor:
Una caída de la tercera planta hiere tanto como una caída de la centésima planta. Si tenía que caer, que fuera de lugares bien altos.
Quizá la solución ante el miedo está allí, en dejarse llevar y aceptar las cosas como vengan. Después de todo, creo que los golpes que nos da la vida tienen un fin: hacernos fuertes. Lo fundamental es no dejarnos vencer por ellos y avanzar sin perder de vista todo lo bueno que nos rodea y, además, todo lo bueno que nos deja lo malo.
El miedo no existe - Tiziano Ferro
miércoles, 2 de febrero de 2011
Contra el dolor
Para desterrar un gran dolor antes hay que entenderlo, saber cuál es su origen y luego atacarlo con el remedio más conveniente, de lo contrario puede no terminar siendo curado en su totalidad y, como bien dicen, una recaída suele ser más destructiva incluso que el propio nacimiento y evolución del problema.
Llegado el caso, una persona que desea recuperarse puede considerar la recaída como un período (extra) de aprendizaje o conveniente para el desarrollo de defensas. Está claro que esto no es lo mejor, pues es más aconsejable oponerse a la enfermedad hasta darle muerte, de arranque, desde que asoma su cabeza por primera vez.
Lo que no se enfrenta está allí, como las estrellas que no vemos gracias al nublado cielo de Lima. Existe, escondido como un ladrón que espera el mejor momento para efectuar su fechoría y que puede salir disparado al conseguir su objetivo o causar más daño del imaginado si uno no es capaz de reaccionar a tiempo.
Si la molestia persiste, lo ideal es acudir al médico de cabecera o a algún otro de reconocida confianza lo más pronto posible, ya que el correr de los días puede llegar a ser sumamente perjudicial y con la salud nunca se debe jugar.
Para más información:
Hay dolencias… - Fernando Pessoa
Hay dolencias peores que las dolencias,
hay dolores que no duelen, ni en el alma
pero que son dolorosos más que los otros.
Hay angustias soñadas más reales
que las que la vida nos trae, hay sensaciones
sentidas solo con imaginarlas
que son más nuestras que la misma vida.
Hay tantas cosas que, sin existir,
existen, existen demoradamente,
y demoradamente son nuestras y nosotros…
Por sobre el verde turbio del ancho río
los circunflejos blancos de las gaviotas…
Por sobre el alma el aleteo inútil
de lo que no fue, ni puede ser, y es todo.
Dame más vino, porque la vida es nada.
PD: A veces las soluciones más simples son las más efectivas. Verbigracia: el gato vs Internet de The Oatmeal.
It's a hard life - Queen
Llegado el caso, una persona que desea recuperarse puede considerar la recaída como un período (extra) de aprendizaje o conveniente para el desarrollo de defensas. Está claro que esto no es lo mejor, pues es más aconsejable oponerse a la enfermedad hasta darle muerte, de arranque, desde que asoma su cabeza por primera vez.
Lo que no se enfrenta está allí, como las estrellas que no vemos gracias al nublado cielo de Lima. Existe, escondido como un ladrón que espera el mejor momento para efectuar su fechoría y que puede salir disparado al conseguir su objetivo o causar más daño del imaginado si uno no es capaz de reaccionar a tiempo.
Si la molestia persiste, lo ideal es acudir al médico de cabecera o a algún otro de reconocida confianza lo más pronto posible, ya que el correr de los días puede llegar a ser sumamente perjudicial y con la salud nunca se debe jugar.
Para más información:
Hay dolencias… - Fernando Pessoa
Hay dolencias peores que las dolencias,
hay dolores que no duelen, ni en el alma
pero que son dolorosos más que los otros.
Hay angustias soñadas más reales
que las que la vida nos trae, hay sensaciones
sentidas solo con imaginarlas
que son más nuestras que la misma vida.
Hay tantas cosas que, sin existir,
existen, existen demoradamente,
y demoradamente son nuestras y nosotros…
Por sobre el verde turbio del ancho río
los circunflejos blancos de las gaviotas…
Por sobre el alma el aleteo inútil
de lo que no fue, ni puede ser, y es todo.
Dame más vino, porque la vida es nada.
PD: A veces las soluciones más simples son las más efectivas. Verbigracia: el gato vs Internet de The Oatmeal.
It's a hard life - Queen
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