miércoles, 20 de octubre de 2010

Devoción

devoción.
(Del lat. devotĭo, -ōnis).
1. f. Amor, veneración y fervor religiosos.
2. f. Práctica piadosa no obligatoria.
3. f. Inclinación, afición especial.
4. f. Costumbre devota, y, en general, costumbre buena.
5. f. Rel. Prontitud con que se está dispuesto a dar culto a Dios y hacer su santa voluntad.


Si hay algo en lo que uno debería de creer es en la fuerza con la que se enfrenta el día a día. Amar cada paso que uno da es una práctica que tendría que ser sencilla, más allá de las dudas que pudieran cubrirla. Como la espuma que genera el reventar de las olas, aparecen estas para tentarnos a parar, pero la voluntad -que es gracia fervorosa- gana si la mente se funde con la sensación de que la decisión de seguir es la correcta. Pronto se supera el dilema... y llegan otros, más complejos, más aterradores... y el mismo proceso se repite, una vez tras otra.

Mercy in you - Depeche Mode

martes, 19 de octubre de 2010

Lo que fuera

Antes de expresarlo, piénsalo bien. No es como decirle “te quiero” o “te amo” a alguien porque hacerlo implica un alto grado de compromiso. Cuando uno dice “te quiero” o “te amo” suelta al viento una sensación, un sentimiento que no amerita a posteriori ningún tipo de acción, a diferencia de un “yo haría cualquier cosa por ti” o alguna de sus variantes.
“Yo haría cualquier cosa por ti” implica realmente hacer cualquier cosa por el prójimo, desde ayudarle con un mandado hasta sacrificar algún sueño por su bienestar. Es el altruismo teledirigido. Es la terrenización del "te amo", la estrella de todos los detalles.

Sacrifice - Elton John

viernes, 15 de octubre de 2010

Salsa intelectual

Un poco de Wikipedia (por puro flojo): Rubén Blades Bellido de Luna es un cantante, compositor, músico, actor, abogado y político panameño que desarrolló la mayor parte de su carrera en los Estados Unidos. Su estilo ha sido calificado como salsa intelectual.
Desde los años 1970 hasta la actualidad ha grabado más de veinte álbumes y ha participado como invitado en más de 15 grabaciones con varios artistas de distintos géneros y tendencias. En reconocimiento de su labor ha recibido seis premios Grammy. Por otra parte, ha participado como actor en diversas producciones tanto de Hollywood como independientes.

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Cuando empiezan a escucharse los primeros segundos de Plástico todas las generaciones Grimaldo —y sus derivados XD— exclaman al unísono: “Que buena canción”.
Blades es, ¿cómo decirlo?, la banda sonora de mi familia. En reuniones podríamos tener todos discrepancias al momento de poner la música por una cuestión de jóvenes, tíos, adolescentes o humores diversos, pero si hay algo en lo que siempre coincidimos es en decir “Que buena canción”, cuando a través de un disco escuchamos como el panameño entona “Oye latino, oye hermano, oye amigo…”.
Es simplemente indescriptible la emoción que, personalmente, me invade cuando oigo —y veo— cómo una sala llena de personas de distintas edades, todas muy queridas por mí, cantan con un sentimiento notable, por ejemplo, El padre Antonio, mientras nos abrazamos y decimos salud.

Bueno… en ese contexto:

1. El padre Antonio y su monaguillo Andrés: Antonio cayó, ostia en mano y sin saber por que, Andrés se murió su lado sin conocer a Pelé.
2. Yo puedo vivir del amor: Dicen que para amar hay que sufrir en la vida.
3. Ligia Elena: Mientras tristes los padres preguntan en donde fallamos, Ligia Elena con su trompetista amándose están.
4. El cantante: Y nadie pregunta si sufro, si lloro, si tengo una pena que hiere muy hondo.
5. Decisiones: Decisiones, cada día. Alguien pierde, alguien gana ¡Ave María! Decisiones, todo cuesta, salgan y hagan sus apuestas, ciudadanía.
6. Plástico: No te dejes confundir, busca el fondo y su razón, recuerda se ven las caras, pero nunca el corazón.
7. Maestra vida: Y tengo amigos, conocidos y enemigos, amores que me han querido, y rostros que niegan verme.
8. Pedro Navaja: Cuando lo manda el destino no lo cambia ni el más bravo, si naciste pa’ martillo del cielo te caen los clavos.
9. Tiburón: Pónganle un letrero que diga: en esta playa solo se habla español.
10. Todos vuelven: Es santo el amor de la tierra (…) es triste la ausencia que deja el ayer.

jueves, 14 de octubre de 2010

Domo arigato

Un poema de uno de mis favoritísimos y un mensaje...

Tempusbrevis est - Luis Hernández

El gato del lado
Es amarillo
Un día
Se sentó al piano

Un gato al piano

Life is short
the Art is long

Es un gato decidido.

Llanto lluvia, lágrima incierta. Ayer de tristeza, hoy de alegría. Gracias hacen los sueños en el ánimo, como una sonrisa de claridad. Gracias hacen las esperanzas cuando están bien sazonadas de lucidez. Gracias dicen, los tipos como yo, ante las chicas como tú… ante gestos que valen más que todo el oro del Perú.
Simplemente eso, gracias…

Dar es dar - Fito Páez

martes, 12 de octubre de 2010

De la noche con garúa

Magia en cada gota, refrescando el humor decaído de un día con insomnio. De a saltos (con garrocha) el ánimo se cansa de llorar, como esa garúa que cae. La alegría le gana al amodorrado caminar de los sentidos. Ahora, por fin, vuelve a la vida.

Lima, 11 de octubre de 2001

Rain - The Seatbelts

lunes, 11 de octubre de 2010

Buenas nuevas

Ella me miró. Ella me escuchó. En dos horas entendíamos muchas cosas del uno y del otro. Y fue sensacional, porque como pocas veces le ocurre a un mortal, sentí que había encontrado a alguien que finalmente entendía mis desvaríos y me aguantaba. Sus largos cabellos caían sobre su espalda. Estaba linda, como solía estarlo por las tardes; o por las mañanas, cuando se sentaba a mi lado en clase y la pasábamos escribiéndonos notitas dulces y dibujando gatos con chalinas y capas a cuadros; o por las noches, cuando paseábamos por Miraflores conociendo artistas a través de sus obras en galerías. Recuerdo que un día me presentó a Benedetti. “No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes…”, redactó a memoria en mi cuaderno multicolor. Recuerdo que un día se convirtió en la segunda mujer (no familiar) que me veía llorar, cuando desconsolado llegué hasta su casa tras mandar al diablo mis posibilidades de decirle a alguien que me gustaba precisamente que me gustaba. Recuerdo que una vez me quedé a dormir en su hogar -tras las celebraciones por mi cumpleaños- y, asustado por la historia que me contó sobre fantasmas dando vueltas por las habitaciones, solo pude conciliar el sueño por ratos, cuando la contemplaba al frente mío, recostada sobre el mueble mágico, y la notaba poseedora de uno de los rostros más apacibles que he visto en mi vida. Recuerdo que un día le dije “cuídate, que te vaya bien”, y no la volví a ver nunca más, pues su destino estaba en otro país. En aquella oportunidad la abracé fuerte, porque sabía que el cuerpo de alguien genial, quizá la más genial de todas las personas que había conocido hasta entonces, se despedía del mío. No recuerdo haber llorado, mas sí recuerdo, porque fue hace unas horas, haberlo hecho cuando me escribía que pronto, Dios mediante, íbamos a poder volver a cruzar sonrisas cara a cara. Entonces le dije, y estoy seguro que fue por eso: “yo sabía que había una buena razón para no haber podido ir a Francia este año”.

No me verás - Enanitos Verdes

lunes, 4 de octubre de 2010

Salud por eso

Salud por alguien que era tan hincha como uno y que amo, y sufrió, y rió, y se entregó, como todos solemos hacerlo alguna vez en la vida. Los comunes tenemos un poco de él en nuestra sangre, algo de su sonrisa y su afecto, algo de su poesía y su mirada. Lo entenderemos, algún día, como hoy, por hoy, y por mañana, o un año, cuando viremos o sigamos hacia donde Dios nos manda, o suele hacerlo. La vida es corta, vaya que lo es, y es mágica y formidable, como ella que lo quiso, o como aquella, que me quiso, y me dijo luego nunca más te he de volver a abrazar. Es dura, la congestión de los sentidos. Es razonable, la ingratitud de la sinceridad. Es coqueta, su revelación, la idea que dejó picando en cancha, una celeste Rímac, una que tengo en la frente y que actualmente entiendes tú, que lees y te preguntas ¿por qué? porque no hay más que aquello, salud, nada más, salud, que las 24 horas de este día ya acaban, porque no hay nada mejor que decir chau, cuando sabes que existe un nos vemos, donde quiera que sea eso. Salud.

Salud, dinero y amor - Los Rodríguez