Lo dice mi amiguísima (y mexicanísima) Gabriela: "París es como una mujer", y yo pienso en todo lo que ello significa, sobre todo si se trata de una mujer "loca": "La puedes odiar, amar... pero siempre vas a sentir algo por ella. Te puede tratar bien, otras veces mal, pero cuando te sonríe te olvidas de todo. Es linda, sobre todo cuando se adereza. Es engreída, terca, a menudo intransigente, pero de pronto te puede mimar y hacer sentir el ser más especial del mundo por andar con ella". Terminar con París es como terminar con la persona que creías era el amor de tu vida.
Hace unos días recibí un disparo en la cien, distinto a cualquier otro que haya recibido antes (que los he recibido y sobrevivido): No me aceptaron en el Máster 2 de la universidad que me tuvo durante parte del año pasado y este 2013.
Mi primera reacción, debo admitirlo, fue ponerme triste, luego me deprimí y lo que hice fue hacer lo mismo que he hecho en París cada vez que he debido de tomar alguna decisión importante o enfrentarme a algún problema jodido: caminar. Y como siempre, desde luego, llegué hasta mi lugar favorito en esta ciudad, la Torre Eiffel, a llorar mis penas ante el gigante de hierro que he soñado con ver desde que tengo uso de razón. En ese momento estaba más tranquilo.
Cae la noche. Todo lo que he aprendido no se pierde. Quedan los recuerdos de una época linda en la que se dejó todo y se vivió con muchas ganas. Desde hace unos meses me preguntaba qué es lo que más extraño de Lima y la respuesta era siempre la misma: más allá de su gente, de MI gente, todas aquellas cosas que fueron parte de mi durante los últimos años. Es gracioso que muchas veces me haya sentido solo en París, deseando volver. Si en esos momentos me hubieran dicho "regresa a Perú", lo hubiera hecho sin dudar y sin ningún tipo de remordimiento, ya que en algunas situaciones, lejos de ser un dulce sueño, todo esto parecía una pesadilla... una pesadilla que yo mismo transformé en optimismo. Contra eso, no voy a negar que he sido muy feliz aquí y que me he enorgullecido por cada paso que he dado. Quizá no esté del todo bien adaptado, pero estoy tranquilo, y bajo ese sentimiento es mucho más complicado aceptar que si he de volver no sea por una decisión mía, sino por algo impuesto, por la horrible forma en que funciona el sistema francés y sus instituciones (las universidades, en mi experiencia), tan estresantes como un cláxon de tico sonando a dos centímetros de las orejas o una espera interminable.
"Es una pena, te voy a extrañar", me dijo anoche una amiga rumana. La expresión en su rostro, adornado por sus hermosos ojos verdes, me rompió el corazón. Fue en medio de un concierto abierto, realizado frente al Hotel de Ville de París. Yo entristecía, porque pensaba que ese tipo de cosas me iban a hacer falta: la enorme capacidad que tiene esta ciudad de sorprender y los amigos que hice a pulso. Luego fuimos a bailar a lo que se suponía era una soirée latina y nos aburrimos la mitad del tiempo ante el monótono reggaeton. Entonces pensaba: "Me hace falta el Mirador o alguno de esos lugares en Lima en los que mis patas y yo nos podemos amanecer sin aburrirnos. Me hace falta mi música. Además, allá también tengo amigos y planes".
Creo que el golpe aún duele, pero hay razones para pensar que si da lo peor -que en realidad no sería "lo peor": regresar a Perú- no es el fin del mundo. Honestamente, yo creí que iba a volver de "turista" primero y luego a quedarme definitivamente allá... y ante esta última idea siempre se me presentaba el pánico: "¿y si una vez en Lima extraño Francia?". Ergo: si estoy obligado a retornar, voy a despejar de una vez cualquier duda y si finalmente me doy cuenta que prefiero la vida europea, pues habrá que pelear por ella... y para pelear y conseguir las cosas que quiero -a excepción de las mujeres- soy un capo. De pronto, se me viene también algo que me dijo Gabriela el día en el que le conté que quizá debería partir y no nos volveríamos a ver: "No te preocupes, te aseguro que si te toca irte ahora de París nos vamos a volver a ver en algún otro momento, de repente en alguna otra parte del mundo". De pronto, también, recordé lo que me escribió Julian, un colocho buena onda, cuando se enteró de todo este asunto: "Diego, viejo, tiene que conocer Colombia. Apenas pueda, tenga por seguro que yo voy a ir a Perú".
Este viaje, esta vida aquí me ha enseñado mucho (como que el orbe es inmenso y ¡puede ser recorrido!). Sin duda soy un mejor tipo en comparación al que era hace un año. Soy mejor que ayer. Mañana seré mejor que hoy. Hay que crecer siempre: esa es la idea, sino ¿cómo se avanza?
No te animas a despegar - Charly García
sábado, 20 de julio de 2013
viernes, 19 de julio de 2013
Amor a la marsellesa
La trilogía marsellesa es la apelación genérica -señala Wikipedia- dada a un conjunto de tres obras de teatro escritas por Marcel Pagnol: Marius, Fanny y César, que se desenvuelven en una Marsella de principios del siglo pasado. Las tres piezas, condensadas en una sola, fueron montadas principalmente a inicios los 80. Las dos primeras, en tanto, fueron adaptadas al cine y sus últimas versiones fueron puestas en cartelera el 10 de julio del presente año. Yo las vi hoy.
La primera parte de la historia nos presenta a Marius, el hijo del dueño de un bar marsellés, quien se debate entre su sueño de hacerse a la mar y el amor que siente por Fanny, pretendida por el millonario local: Panisse, viudo, viejo y sin hijos.
La segunda, en cambio, trata sobre el dolor de Fanny y las decisiones que toma... y ya no puedo decir más porque les malogro la película... solo que son muy interesantes.
La primera parte de la historia nos presenta a Marius, el hijo del dueño de un bar marsellés, quien se debate entre su sueño de hacerse a la mar y el amor que siente por Fanny, pretendida por el millonario local: Panisse, viudo, viejo y sin hijos.
La segunda, en cambio, trata sobre el dolor de Fanny y las decisiones que toma... y ya no puedo decir más porque les malogro la película... solo que son muy interesantes.
jueves, 18 de julio de 2013
La casa, el jardín y el cerco perimétrico
Esto quizá sea un poco tonto, pero se me vino a la cabeza hace algunos días...
Resulta que creo que el corazón de una persona es como una casa rodeada de un jardín. Dependiendo de la persona, este último puede ser grande o pequeño, lleno de flores o vacío... el jardín representa la confianza o la falta de ella, la manera como uno se entrega o no en el camino hacia la puerta de la casa.
Lo interesante de esto es, en realidad, el cerco perimétrico, bajo o inexistente, en algunos casos, o alto e inexpugnable, en otros.
La madurez, si es preciso el término, o lo ideal -mejor dicho- sería tener un cerco lo suficientemente equilibrado en tamaño como para que no se filtre cualquier idiota y como para no espantar al resto, y un jardín bien cuidado y colorido, lejos de ser una selva inexpugnable o un terreno baldío... Y así es posible dejar entrar a los demás. Eso sí, siempre atentos: con un francotirador en la ventana delantera de la casa que dispare a matar a quien se atreva a arrancar alguna rosa sin el permiso de hacerlo.
Cuanto más joven uno es, el perímetro se defiende menos. Por otro lado, el problema de las personas que tienen cercos demasiado altos es que una vez alguien lo ha superado estas no tienen más defensas. Ni espinas, ni el francotirador, ni siquiera un perrito insignificante que diga "gua guau", así que la entrega es total y el dolor de alguna pérdida o la decepción ante un mal gesto puede llegar a quemar la casa con mayor facilidad.
Ahora mismo, de cara a un nuevo enganche, me enfrento a un muro altísimo, de piedra... Lo más curioso es que hace años que me prohibí trepar paredes tan altas o jugar al gato y al ratón, porque esforzarse tanto es un coñazo... pero... bueno, ustedes saben.
Lento - Julieta Venegas
Resulta que creo que el corazón de una persona es como una casa rodeada de un jardín. Dependiendo de la persona, este último puede ser grande o pequeño, lleno de flores o vacío... el jardín representa la confianza o la falta de ella, la manera como uno se entrega o no en el camino hacia la puerta de la casa.
Lo interesante de esto es, en realidad, el cerco perimétrico, bajo o inexistente, en algunos casos, o alto e inexpugnable, en otros.
La madurez, si es preciso el término, o lo ideal -mejor dicho- sería tener un cerco lo suficientemente equilibrado en tamaño como para que no se filtre cualquier idiota y como para no espantar al resto, y un jardín bien cuidado y colorido, lejos de ser una selva inexpugnable o un terreno baldío... Y así es posible dejar entrar a los demás. Eso sí, siempre atentos: con un francotirador en la ventana delantera de la casa que dispare a matar a quien se atreva a arrancar alguna rosa sin el permiso de hacerlo.
Cuanto más joven uno es, el perímetro se defiende menos. Por otro lado, el problema de las personas que tienen cercos demasiado altos es que una vez alguien lo ha superado estas no tienen más defensas. Ni espinas, ni el francotirador, ni siquiera un perrito insignificante que diga "gua guau", así que la entrega es total y el dolor de alguna pérdida o la decepción ante un mal gesto puede llegar a quemar la casa con mayor facilidad.
Ahora mismo, de cara a un nuevo enganche, me enfrento a un muro altísimo, de piedra... Lo más curioso es que hace años que me prohibí trepar paredes tan altas o jugar al gato y al ratón, porque esforzarse tanto es un coñazo... pero... bueno, ustedes saben.
Lento - Julieta Venegas
miércoles, 17 de julio de 2013
Bitácora de un gato en París: Miré el cadáver
Una de Vallejo, para empezar:
Miré el cadáver, su raudo orden visible
y el desorden lentísimo de su alma;
le vi sobrevivir; hubo en su boca
la edad entrecortada de dos bocas.
Le gritaron su número: pedazos.
Le gritaron su amor: ¡más le valiera!
Le gritaron su bala: ¡también muerta!
Y su orden digestivo sosteníase
y el desorden de su alma, atrás, en balde.
Le dejaron y oyeron, y es entonces
que el cadáver
casi vivió en secreto, en un instante;
mas le auscultaron mentalmente, ¡y fechas!
lloránrole al oído, ¡y también fechas!
(3 septiembre 1937)
Y empezamos... o terminamos, queda mejor. He perdido, hoy. He ganado, durante los últimos meses. Quizá se pueda hacer algo, lo voy a intentar igual, pero es complicado. Acabo de revisar mi cuenta de correo y extrañado vi la respuesta a la maestría 2 a la que estoy postulando: negativo. Eso quiere decir que no voy a tener universidad en la cual matricularme para el siguiente año académico y, por consiguiente, no voy a poder renovar mi visa para seguir en Europa. Una pena, definitivamente, ya que siento que aún hay cosas por hacer, mas, por otro lado, regresar a mi país no me suena mal, pues he vivido como he querido. Si bien no me gusta dejar las cosas a medias, en este caso no hay mucho por quejarse de mi actuar, considerando que el propio sistema local se las arregló para cerrarme las puertas haciéndome perder tiempo y, en algunos casos, oportunidades. Ya está. Quizá se pueda hacer algo, lo voy a intentar igual, pero es complicado.
Día de la espiración de la visa: 7 de setiembre.
¿Qué hago ahora? - Silvio Rodríguez
Miré el cadáver, su raudo orden visible
y el desorden lentísimo de su alma;
le vi sobrevivir; hubo en su boca
la edad entrecortada de dos bocas.
Le gritaron su número: pedazos.
Le gritaron su amor: ¡más le valiera!
Le gritaron su bala: ¡también muerta!
Y su orden digestivo sosteníase
y el desorden de su alma, atrás, en balde.
Le dejaron y oyeron, y es entonces
que el cadáver
casi vivió en secreto, en un instante;
mas le auscultaron mentalmente, ¡y fechas!
lloránrole al oído, ¡y también fechas!
(3 septiembre 1937)
Y empezamos... o terminamos, queda mejor. He perdido, hoy. He ganado, durante los últimos meses. Quizá se pueda hacer algo, lo voy a intentar igual, pero es complicado. Acabo de revisar mi cuenta de correo y extrañado vi la respuesta a la maestría 2 a la que estoy postulando: negativo. Eso quiere decir que no voy a tener universidad en la cual matricularme para el siguiente año académico y, por consiguiente, no voy a poder renovar mi visa para seguir en Europa. Una pena, definitivamente, ya que siento que aún hay cosas por hacer, mas, por otro lado, regresar a mi país no me suena mal, pues he vivido como he querido. Si bien no me gusta dejar las cosas a medias, en este caso no hay mucho por quejarse de mi actuar, considerando que el propio sistema local se las arregló para cerrarme las puertas haciéndome perder tiempo y, en algunos casos, oportunidades. Ya está. Quizá se pueda hacer algo, lo voy a intentar igual, pero es complicado.
Día de la espiración de la visa: 7 de setiembre.
¿Qué hago ahora? - Silvio Rodríguez
lunes, 15 de julio de 2013
Bitácora de un gato en París: El eterno turista y los días de cine
Una de las cosas que más me gusta de París es que uno, por más que viva aquí, puede ser turista eternamente. Hace unos días, por ejemplo, una amiga me hizo conocer un parque hermoso ubicado en medio de la ciudad: el Buttes-Chaumont. Allí hicimos un pique-nique, que es una costumbre elevada por lo franceses a la n, pues les encanta. Tuileries, Bercy y los Jardines de Luxemburgo también son excelentes lugares para pasarla de lo lindo bajo el Sol, comiendo algo y bebiendo vino. Por otro lado, hoy fui al cine a ver Monstres Academy en una sala ubicada en la Quai de Loire... al frente, cruzando el Sena, había otra en la Quai de Seine a la que se podía acceder cruzando en bote, gratis. Anoche, en plena celebración por la Toma de la Bastilla, unos amigos me llevaron a ver los fuegos artificiales que salieron de la Torre Eiffel desde el Sagrado Corazón, una iglesia super turística a la que hasta ese momento no había ido a visitar.
A propósito del cine, en Francia estas empresas permiten sacar una tarjeta anual, una especie de abono que cuesta cerca de 20 euros al mes y que da el derecho de entrar diariamente a ver todas las películas que uno quiera los días que vengan en gana. Cool.
PD: Sobre Monstres Academy debo acotar... me pareció una linda película, mas no superior a la primera, que vendría a ser en realidad su secuela: Monsters, Inc., cinta que vi en alguna Nochebuena cuando niño, acompañado por mi hermana y mi hermano mayor. Aún los recuerdo riendo... riendo mucho.
A propósito del cine, en Francia estas empresas permiten sacar una tarjeta anual, una especie de abono que cuesta cerca de 20 euros al mes y que da el derecho de entrar diariamente a ver todas las películas que uno quiera los días que vengan en gana. Cool.
PD: Sobre Monstres Academy debo acotar... me pareció una linda película, mas no superior a la primera, que vendría a ser en realidad su secuela: Monsters, Inc., cinta que vi en alguna Nochebuena cuando niño, acompañado por mi hermana y mi hermano mayor. Aún los recuerdo riendo... riendo mucho.
sábado, 13 de julio de 2013
Dos al hilo: amor de aquellos
Acabo de terminar de ver dos películas que me han dejado deslumbrado y llorando como una colegiala enamorada: Antes del amanecer (1995) y Antes del atardecer (2004), del director Richard Linklater. Ambas básicamente son una gran conversación entre dos personajes: la francesa Céline (Julie Delpy) y el estadounidense Jesse (Ethan Hawke). La primera narra su encuentro fortuito en Viena, su conexión casi instantánea y como se enamoran el uno del otro. Plantea una serie de cuestiones sobre las relaciones, como el desgaste que estas sufren a lo largo del tiempo o si es posible tener un único gran amor en la vida.
Su aventura empieza así, luego de conocerse en un tren: "Ésta es la idea. Bájate conmigo y visitemos la ciudad. Si resulto ser algún psicópata te subes al siguiente tren. Piénsalo de ésta manera: Imagínate dentro de diez o veinte años, ¿sí? y estás casada. Pero tu matrimonio no tiene la energía que solía tener. Culpas a tu esposo y piensas en los hombres que conociste en tu vida y lo que podría haber pasado si te hubieras quedado con uno de ellos. Bueno, yo soy uno de esos hombres. Considéralo como un viaje por el tiempo del futuro hacia ahora para saber lo que te perderás. Sería un favor enorme para ti y para tu esposo descubrir que no te perdiste nada. Solo soy un fracasado igual a él. Así que elegiste bien y estás muy feliz".
La segunda trata sobre su encuentro en París y la forma en como ambos han madurado a través de los años, sobre todo en la manera en que los dos afrontan las relaciones... sobre lo mucho que puede cambiar la vida a partir de una decisión o un momento determinado, algo que nos transforma y nos revuelve el universo desde sus entrañas más profundas.
PD: Ya está en cartelera la tercera parte de esta interesante y romántica historia: Antes de la medianoche. Definitivamente no me la voy a perder. Luego les cuento ;) Mientras tanto, pueden leer este post de Cinescalas sobre las dos primeras películas: "Las escena del día: Antes del amanecer / Antes del atardecer".
Su aventura empieza así, luego de conocerse en un tren: "Ésta es la idea. Bájate conmigo y visitemos la ciudad. Si resulto ser algún psicópata te subes al siguiente tren. Piénsalo de ésta manera: Imagínate dentro de diez o veinte años, ¿sí? y estás casada. Pero tu matrimonio no tiene la energía que solía tener. Culpas a tu esposo y piensas en los hombres que conociste en tu vida y lo que podría haber pasado si te hubieras quedado con uno de ellos. Bueno, yo soy uno de esos hombres. Considéralo como un viaje por el tiempo del futuro hacia ahora para saber lo que te perderás. Sería un favor enorme para ti y para tu esposo descubrir que no te perdiste nada. Solo soy un fracasado igual a él. Así que elegiste bien y estás muy feliz".
La segunda trata sobre su encuentro en París y la forma en como ambos han madurado a través de los años, sobre todo en la manera en que los dos afrontan las relaciones... sobre lo mucho que puede cambiar la vida a partir de una decisión o un momento determinado, algo que nos transforma y nos revuelve el universo desde sus entrañas más profundas.
PD: Ya está en cartelera la tercera parte de esta interesante y romántica historia: Antes de la medianoche. Definitivamente no me la voy a perder. Luego les cuento ;) Mientras tanto, pueden leer este post de Cinescalas sobre las dos primeras películas: "Las escena del día: Antes del amanecer / Antes del atardecer".
viernes, 12 de julio de 2013
Promesa cumplida
El mes de junio del 2010 fue un mes especial para mí, pues un día de esos prometí no volverme a decir "no", nunca más, y creo que hasta el momento lo he cumplido. Es curioso: hace un par de días estuve hablando de la vida con una amiga mexicana que he aprendido a querer mucho en estos meses. Le conté que extrañaba mi país, pero que, paradójicamente, la mayor parte de las cosas que me hacen falta forman parte del camino que tracé tras aquella promesa, cosas que antes de ella no era capaz de apreciar y que incluso me desagradaban, como el ir a la playa o el salir a bailar y amanecerme en una discoteca, detalles por los que hoy cambiaría el Arco del Triunfo, y que seguro recuperaré inmediatamente apenas ponga un pie en Perú, sea en el tiempo que sea. Y pensar que en algún momento creí que Lima ya no me podía ofrecer nada... definitivamente hay que agarrarle el gusto a las cosas y aprender de todo... de todo.
Harder, better, faster, stronger - Daft Punk
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